Como bien señalan en FirstShowing, en el cine hay ciertos subgéneros que siempre tendrán su sitio. Se me ocurren por ejemplo desde las películas de zombies, hasta las de adolescentes gamberros y por supuesto, las de asesinos en serie.

A este último grupo pertenece el nuevo proyecto de Willem Dafoe, el malo malísimo de la primera Spider-Man. Junto a Dafoe, encontramos a Scott Speedman, un actor cuya mejor interpretación podría ser la que realiza en esta misma cinta. Ambos trabajan bajo la dirección del casi desconocido Henry Miller, que también ha participado en el guión.
El film nos propone la historia de un asesino en serie que comienza a cometer brutales crímenes, dejando una curiosa huella. Los cuerpos de sus víctimas son transformados en reflejos de grotescas obras de arte. El criminal basa el aspecto de sus crímenes en el concepto artístico de la anamorfosis, una técnica que juega con la perspectiva para crear dos puntos de vista diferentes. Pero sólo en uno de ellos, se ve una forma clara.

