Tras haberse sometido a una operación rutinaria y que parecía haber salido perfectamente, el cineasta británico Anthony Minghella sufría una repentina hemorragia cerebral que terminaba con su vida, a las 05:00 de la pasada madrugada. Una noticia muy triste, y que nos privará de poder disfrutar de nuevas obras maestras, como las que Minghella acostumbraba a ofrecernos.

Para el que desconozca la trayectoria de este artista, comentaré brevemente que Minghella comenzó su carrera profesional en la radio, donde ya cosechó cierto éxito. Pero en 1990, realizó su debut como director de la película Truly, Madly, Deeply. Tras lo que decidió dedicarse casi por completo al cine independiente, dónde también realizó films con cierto encanto y singularidad.
Lo importante es que todo ello sirvió para que cobrase la suficiente confianza como para afrontar el arriesgado proyecto de adaptar la novela de Michael Ondaatje, El paciente inglés. Una auténtica obra maestra, aunque algunos piensen que algo sobrevalorada, que le lanzó al estrellato. Haciéndole valedor de un Oscar como mejor director.
Otros films destacables de este autor, y que le valieron numerosos premios e importantes nominaciones, podrían ser El talento de Mr. Ripley, Cold Mountain o incluso la enrevesada apuesta Play.
En fin, otra lamentable pérdida para el séptimo arte contemporáneo. No cabe duda de que te echaremos de menos Anthony.
Enlace: Director Anthony Minghella dies

