A menudo, cuando escribo argumentos a favor o en contra de una película, es decir, cuando intento aportar al mundo lo que se llama una “crítica de cine”, existe una serie de visitantes a Extracine que se sienten atacados en lo personal y (sean trolls o no) en lugar de defender su propia postura lo que hacen es atacarme. Los insultos son borrados, naturalmente, porque nos tomamos ésto de la cultura en serio, pero hay un comentario habitual, que de vez en cuando me dejan, que me llama la atención: “no sabes de cine” (aclaración:porque mi postura es muy diferente a la tuya). Ejem

La verdad, no tengo ni idea de lo que puede significar “saber de cine” para algunos, aunque teniendo en cuenta su escasa (o nula) educación y su escasa (o nula) capacidad de escribir correctamente sus ataques destructivos, no me interesa para nada lo que signifique ésto para ellos. Hasta para insultar hace falta talento, está claro. Tampoco tengo idea de si yo sé sobre cine (todo lo que me gustaría, desde luego, no), aunque aún hay muchas películas (y series) que deseo ver por primera vez. Pero sí creo saber lo que es el criterio, ya escribí sobre eso, y lo que es una crítica inteligente, y también hablé sobre ello. Podemos hablar, ahora, de lo que pienso yo (y vosotros que me leéis en éste momento) sobre lo que es saber de cine; y podemos hablar, sobre todo, de lo que significa escribir sobre cine. Puede ser muy interesante…espero.

Escribir y leer sobre cine

Imaginemos un blog, o una página determinada, que trate, por ejemplo, sobre ingeniería de misiles, o sobre la cría de las abejas. El 90 % de su contenido trata sobre noticias relacionadas con novedades técnicas, ventas, cifras, comentarios sueltos de expertos, o cosas así. El 10 % restante lo escriben los colaboradores y son ensayos donde sólo se habla sobre lo que cualquiera que entre, al azar, en esa página, puede conocer perfectamente por su cuenta. No crea opinión, no se arriesga casi nada en análisis, la (falsa) polémica es políticamente correcta. Pero eso no es lo peor. Los que escriben lo hacen con seudónimo, de modo que nadie sabe quién firma realmente esos artículos. Pero es no es lo peor, no hay respeto por materiales difíciles de estudio. Pero es no es lo peor, algunos no tienen ni formación en el tema a tratar. La más mínima. ¡Son blogs y páginas como ésta, y articulistas como éstos, los que le dan mala fama a los críticos y estudiosos sobre cine, por mucha gente que les lea y se la succione con fruición!

¡Por supuesto que el cine no es la cría de las abejas! Pero, ¿no es cierto que una página como esa es inimaginable en otros ámbitos? ¿Por qué entonces yo mismo, que busco lecturas estimulantes sobre cine, no encuentro casi ninguna página que esté a la altura de los lectores? ¿Acaso el hecho de que, yo mismo como crítico y estudioso, al escribir encuentre más numerosas discrepancias que otra cosa (no digamos ánimos) es malo? Al contrario. Me acusan de crear polémica. Y yo, ciertamente, me alegro de que así sea. Nunca hasta escribir aquí me había enfrentado a tanta gente. Salvo cretinos amargados, todos los enfrentamientos dialécticos e intelectuales han sido un estímulo para mí.

No, no tiene nada de malo un seudónimo (tranquilo, Marcbranches…y otros), pero en el supuesto caso de que, como el nombrado, sepan mantener un respeto hacia todo lo que traten, sobre todo aquello que más les cueste, o lo que sea más inaccesible. En caso contrario nos encontramos con aficionados con ego hinchado, muchos de ellos que no han estudiado nada sobre arte, y cuyo desdén y desprecio por muchas películas y profesionales son indirectamente proporcionales con su nivel intelectual. Creo que los amantes del cine merecen otra cosa.

Mi nombre de nacimiento es Adrián Massanet, y vivo en Madrid. No es difícil encontrarme si así se desea. He estudiado arte y he cursado varias disciplinas en dos escuelas distintas de cine. Algunos me han preguntado quién coño me creía yo para escribir sobre cine. No me creo nada. No quiero hacerme el listo. Quiero hablar de cine con gente que ame el cine y el arte y la cultura. Esto es un blog de cine y ello implica yo proponer temas y vosotros, si estáis interesados, dejar vuestra reflexión(es).

Saber de cine…¿qué es?

Desde luego, no es verse 35.000 películas seguidas para dejar listas de mis preferidas en un blog famoso. No es quedar como el mejor hablando de películas que no conozco en absoluto, o, en caso de haberlas visto, verlas sin más y creer que con eso basta para dejar un comentario a la altura…Tranquilos, no pongan esa cara de impaciencia, estoy terminando…

Esto de escribir sobre cine es algo que me tomo muy, muy en serio. Significa que cuando no me gusta mi trabajo me siento como un gilipollas, hablando en plata. Y sólo hablo sobre el cine que me interesa, o sobre el cine que me interesa que quede claro que no entiendo cómo alguien puede defenderlo. No creo haber visto 35.000 películas. Pero hay algo que sí he hecho: las que he visto, las importantes, las he estudiado a fondo, y me creo capaz de divulgar mis conocimientos y mis análisis para que otros quizá menos, más o igualmente preparados que yo, puedan a su vez aprender o llegar a conclusiones propias. Ésto es algo difícil y arduo. Pero merece la pena, aunque tenga que predicar en el desierto. Demasiadas veces me encuentro con críticos más o menos profesionales que ante una obra de arte no saben qué decir o utilizan los clichés al uso para describirla.

Un crítico (qué mal suena esa j….. palabra, prefiero cronista, o analista, son términos más certeros que no inducen a confusión) es importante porque es un intermediario, un “explicador” no de la trama o el material, sino de lo que podemos esperar de una obra recién nacida, o del trabajo de un artista determinado. Más que preparar al espectador medio, le ayuda a abrir la mente para que acepte mejor ese material, para que no se lo pierda, porque el analista desea que el espectador lo vea de forma sincera e ingenua. Desea que le aporte al lector tanto como le aportó a él, si es que coinciden en sus intereses.

En realidad no hay más…