
Decía Tarkovski, un poeta del cine, que éste nació como todas las artes: a causa de una necesidad espiritual. En el siglo XX, en plena sociedad moderna, necesitamos llenar nuestra experiencia con verdades ficcionadas visuales, certeras y contundentes, de ahí la lógica de la necesidad del cine. Para Coppola, quizá uno de los últimos poetas de un arte prematuramente anciano, que el cine se desarrolló sobre todo en los años 20, época del mudo. Ahí está el 90 % de todo lo que se ha desarrollado éste arte, que posteriormente apenas ha vuelto a evolucionar nada.
Ésto viene a cuento de una frustración que he padecido con la revisión del buen film de la saga de Harry Potter (inferior a El prisionero de Azkabán, que es sublime) titulado El cáliz de fuego, un hábil y sólido folletín de aventuras de la mejor estirpe, que acudí a ver a su estreno en cines hace años, algo desesperanzado pues los dos primeros (el tercero no lo había visto, por desgracia, en cines) no me habían agradado. Salí feliz por haber vivido una aventura apasionante, de genuina raigambre de gótico europeo y buen drama fantástico, y la saga me interesó un poco más, hasta tal punto de desear leer el libro original.
Lo hice, y me pareció magnífico, al contrario que los dos primeros, que fueron decepcionantes. Me enamoré aún más de Voldemort, un villano maravilloso, demencial y fascinante, releyendo una y otra vez los capítulos de su resurrección, con la inigualable fuerza narrativa de Rowling en toda su plenitud (los siguientes títulos han bajado bastante de nuevo, me temo). En el libro de Harry Potter y el cáliz de fuego no ví, quizá, genio literario, pero sí ingenio desatado, amor por la aventura y el misterio, talento desbordante para atrapar al lector y hacerle soñar.
Tantas veces lo leí, convenciéndome del poder de su literatura, que añadí planos y movimientos y frases que no estaban en la película que había visto, pero que yo montaba en ella de forma inconsciente. Yo pensaba que todo lo que podía extraerse de los maravillosos capítulos con Voldemort estaría en la película, o en casi todo, un film que, ya digo, me había gustado bastante. En su revisión en televisión salí decepcionado.

Desde luego, la mejor parte del film es la del cementerio, y hay oficio y emoción ahí, pero nada que ver con el libro, que era formidable y daba para un film formidable. La densidad y fuerza de la novela se perdían en más de un 50 %.
El cine no es literatura, y cuando adapta una novela debe seguir sus propias reglas. Pero su verdadera tridimensionalidad, la literatura, por decirlo de algún modo, que hay en él, nace cuando se aleja de lo mecánico, y ahonda, con todos sus riesgos y complejidades, en el territorio de la vida pura. Decía Dostoievsky, uno de los gigantes del arte de la letras: yo no retrato la vida…la creo.
Y eso mismo debió hacer el cine antes de convertirse en arte decorativo, institucional, bonito por excelencia, de consumo barato, con nula capacidad combativa, dinamitera de convenciones, máscaras e hipocresías sociales y humanas. El prisionero de Azkabán, la novela, no está tan bien escrita como la cuarta (aunque su relato es aún mejor, más bello); la película, por contra, es muy superior a la cuarta, porque Cuarón es capaz de penetrar en el corazón humano, y hacer partícipe al relato y al espectador, de esa misma exploración del alma del niño mago, y de sus amigos, y de los seres que les rodean.
Muy pocas veces (en El prisionero de Azkaban, El paciente inglés, El Padrino, Kill Bill Vol. 2, El jardinero fiel, Lawrence of Arabia, Los siete samuráis, La evasión, La palabra, Amanecer, Eternal sunshine of the spotless mind, The age of innocence, El camino a casa, Saving Private Ryan, y centenares más entre millones y millones, muchas famosas y prestigiosas) el cine está a la altura de la literatura. Es literatura y música. Arte abstracto, poesía, es sueño nunca siquiera imaginado. Y la corrupción de sus formas y valores en el mundo actual da pocas esperanzas de que a esos pocos centenares se unan muchas más.



Los niños deberían leer más Neil Gaiman y menos J.K. Rowling…harry potter? chale =/
Y la gente debería de dejar de ser tan pretenciosa culturalmente y de vez en cuando ser humildes y, ante todo, inteligentes a la hora de apreciar algo por lo que es. ¿Harry Potter?… una maravilla (al menos el cuarto libro, como dice Adrián).
Me gustaria saber como se midio el 50% de perdida de densidad y fuerza de la novela. Los pseudointelectuales que jamas han realizado algun filme o video o ni siquiera una presentacion power point son particularmente felices criticando y comparando peliculas que despues de todo, solo reflejan sus muy personales gustos y preferencias. yo diria que el que escribio este post es un 47% engreido
en este mundo virtual por lo visto a la gente tan solo le interesa pelearse, bueno que digo, en el mundo web y fuera de él..
cualquier persona es libre de opinar, y como es lógico siempre lo hará desde su punto de vista… creo que todos somos 47% engreídos…
sobre el artículo, no puedo opinar sobre Harry Poter por qué no soy seguidor de la saga y no he visto ninguna de sus partes pero estoy totalmente de acuerdo, el cine no es literatura.
no recuerdo adaptación cinematográfica de cualquier libro que haya leído que me haya dejado con mayor sabor de boca que el libro en cuestión. con la literatura cuenta la imaginación, la fantasía de crear nuestra visión de lo que leemos. En el cine asistimos a la visión de otra persona, nos puede gustar más o menos pero nunca será nuestra, quizás similar pero nunca nuestra. aunque la literatura cuenta con tan solo lineas de texto posee mucha más fuerza que cualquier imagen, y que decir para mí, algo primordial y quizás estúpido para algunos, el magnífico tacto y olor de un nuevo libro, algo que el séptimo arte nunca tendrá…
amo el cine pero prefiero la literatura…
saludos
Yo intenté ver las peliculas de harry potter para ver que había de sensacional a ver si me engachaban y leia los libros…le di 2 oportunidades (con las 2 primeras peliculas) y me quede dormido en ambas. Lo intenté con el libro y pasó lo mismo…realmente es bueno? al menos me funciona para el insomnio =)
ah!! y perdón, pero difiero de una cosa. para mí el cine no esta en pañales, creo que se podría considerar que el cine se esta muriendo o prácticamente esta muerto…
pocas películas actuales pasaran a la historia o innovan en algo… todo esta prácticamente inventado y nada nos sorprende. buen ejemplo de ello es la idea de este artículo. el cine actual ha de recurrir a la literatura para crear nuevos films ya que a la industria se les han acabado las ideas…
el cine se muere caballeros !!!
Si lo mismo decia la gente inteligente del siglo V antes de cristo cuando hablaban del teatro. Lo siguen diciendo. A lo peor ocurre que teneis razón.
Mira que curioso, je, llevaba un tiempo sin pasarme por aqui por las constantes confrontaciones con el autor de este post respecto al cine, y ahora vengo, y me encuentro un post suyo con el que estoy 100% de acuerdo ^_^
Como dice Adrian, la primera y segunda pelicula, ademas de parecerme identicas entre si, eran monotonas y por decirlo de alguna manera “planas”.
Luego vino la magnifica tercera parte de Cuarón, que se apego al libro en todo (excepto el pequeño detalle de la saeta de fuego xD) y consiguio una pelicula mucho mejor, mas humana.
Y despues las ultimas, que realmente han ido bajado de calidad, en gran parte por lo extensos que se hacieron los libros 4, 5 y 6, asi que en la pantalla da la sensacion de que todos los momentos intereresantes del libro estan cortados y pegados uno tras de otro y eliminando todos los detalles que son lo que le da la forma al libro, para no pasarse de las clasicas 2.5-3 horas de duracion.