2. Esferas

Ayer comentaba que la primera parte del Mundo Alien, es esférica absolutamente, cercana a la perfección estética, pero no es realmente el Mundo Alien cerrado en sí mismo, sino tan sólo el germen, la base, las preguntas. La mitología se completa, se hace real con el film de Cameron.

Al mismo tiempo que Cameron intenta estar a la altura del film original, creando uno propio desligado en personalidad de aquél, da lugar, digamos, a una esfera aún mayor que contiene la suya y los preceptos del film de Scott, como si la primera película estuviera contenida en la suya. Más grande, más completa, definitiva. Scott, filmando su aventura, da los primeros esbozos, los tiralíneas, el borrador de una mitología. Cameron, más tarde, cierra completamente el dibujo, añade zonas nunca soñadas a lo que nunca pudimos ver, ni siquiera intuir.

Y todo ello le sale por pura intuición. Filma literatura, una casi música trágica en un infierno Sci-Fi, para las que tiene tanto talento que su sello es uno de los más influyentes del género en todo el siglo XX. Y gracias a ello supera ampliamente un film que parecía insuperable, lo que es doble hazaña. ¿Cuántas veces hemos visto sagas destruidas por la impericia de su continuador? Algunos comentaristas decían que Aliens es sublime. En efecto, lo es.

Una vez más, el genio del cine demuestra que por muy alambicada que sea su parafernalia, no se olvida de sus personajes. Por mucho que se preocupe por los medios, la forma, la perfección técnica…aún se preocupa más por sus actores, porque sabe que los actores son la base de todo gran film, y que el resto, casi todo lo demás, envejecerá. Así, observamos a unos personajes también esféricos, sin aristas, aunque con contradicciones, cuya última fugaz condición es la dignidad, que apabulla la pantalla en el estertor final de la muerte.