Se trata de un cineasta con dos cualidades no contradictorias pero definitivas: por una parte es uno de los pocos poetas cinematográficos que existen hoy día, por otra tiene auténtico pánico a la vida pública. Ésto, que es rarísimo en un cineasta de su talento, le hace un tipo huidizo que evita fotografías, vídeos, o entrevistas de ninguna clase. De hecho la foto que ponemos en este post, es una de las únicas cuatro que he podido encontrar desde hace varios años, y reto a cualquera (de buen rollo, claro está), a que me comente dónde hay otras.
El caso es que los responsables del II Festival de cine de Roma que empieza hoy han conseguido sacarle de su casa, una mansión donde vive como un ermitaño, para que hable con el periodista Mario Sesti en el Auditorio de Roma sobre el cine italiano. El director de la sublime The Thin Red Line, y de tres películas más en total en 40 años de carrera, no quiere ni alfombra roja ni fotos. Si queréis conocerle viajáis a Roma, pagáis cinco euros de entrada, y charláis con él.

Vía - El País

