Soy asiduo visitante de los, a menudo abarrotados, pasillos de la Fnac (no, no me pagan ni a mí ni al weblog por nombrarla, dejad de afilar las uñas), entre otras cosas porque, sin ir más lejos, el que queda a un tiro de piedra de mi casa (un poco más, pero no mucho más) posee una ordenada zona de cine, y un armario entero dedicado a directores. Como, aunque reconozco que tengo una mala leche de espanto, también soy poseedor de cierto candor (un tanto idiota) me digo el otro día: “oye, no tienes ningún libro de Coppola, y aunque te leíste el de Cátedra podrías buscar otro y llevártelo a casa, que para eso ganas una pasta con Extracine y leyéndoles a los invidentes, date un capricho”.

Una hora y pico después (ya digo, candor idiota) de mirar y rebuscar y de preguntar a tres despistados que resulta que trabajaban allí (uno de ellos, lo juro, no sabía quién era Francis Ford Coppola) por fin me di cuenta de que no iba a encontrar ningún libro sobre el más grande cineasta vivo. La probabilidad más grande, me dije yo, aún ingenuo, es que estén agotados. Otra, mucho más pequeña, es que no haya nada publicado sobre su carrera. Pregunté a la chica del ordenador (que ya estaba cansada de mí, la pobre) y me corroboró lo que yo no podía casi creer: no hay un solo monográfico (a parte del citado de Cátedra…agotado) en español dedicado a la vida y obra del orondo cineasta italoamericano. Así, tal cual. Hubo uno, hace varios años, descatalogado y que no saldrá de nuevo a la venta, pero no excesivamente amplio, más un ensayo que un estudio.

Sin embargo, desde ahí mismo, vuelvo a observar la numerosa fila de volúmenes sobre Woody Allen. El cine de Woody Allen, Todo sobre Woody Allen, Woody Allen por sí mismo, De Aristóteles a Woody Allen, Conversaciones con Woody Allen, Woody Allen filosofía del humor, Cuentos sin plumas, Como acabar de una vez con la cultura, amén de dos docenas de sus guiones en tapa blanda…Algunos de esos volúmenes (61 en total en catálogo!) los tengo en casa ya.

Soy muy consciente (candoroso, pero no tonto) que Woody Allen es muy querido en España, y que miles de buenos cinéfilos sienten devoción hacia él, considerándole un maestro a la altura de muy pocos; comparable, quizá y en sus mejores films, con Bergman, Wilder o Lubitsch. Y a grandes rasgos estoy bastante de acuerdo (no, no voy a atacar a Allen como ataco a Brannagh, Burton, Scott brothers, Wachowski brothers, etc), pues no es cuestión de descubrir ahora a uno de los hombres de cine norteamericanos esenciales de las últimas décadas.

Pero al César lo que es del César. Allen, sin duda, es un director muy valioso, y films formidables como Zelig, Misterioso asesinato en Manhattan, Manhattan, Match Point, Delitos y faltas o Desmontando a Harry así lo atestiguan. Hay en ellos cine puro, audacia, ingenio, inteligencia, elegancia, buen gusto, refinamiento formal, sabiduría escénica, perfección dramatúrgica y bastantes cosas más. Pero ni uno sólo de sus films puede rivalizar en influencia en el cine mundial, en resonancia artística universal a El padrino.

Es muy lamentable, y peor aún, sintomático, que no haya, por lo menos, dos o tres volúmenes (he encontrado el diario del rodaje de Apocalypse now, por su mujer, pero sabe a muy poco) empleados en profundizar en el enigma de una carrera asombrosa, abrupta y apasionada; de un temperamento dolorido, atormentado y generosísimo como el de Coppola. Su aportación se encuentra, sin duda, entre las diez o doce más imprescindibles, a nivel de director, de la entera historia del cine.

Menudo vacío tienen los estudiantes con estas bibliografías. Y no es el único que no tiene quien le escriba (Tarkovski…Kurosawa…)