El año que viene se cumplirá ya, cómo pasa el tiempo, cuarto de siglo desde que nació. Al igual que ocurre con la anterior del director, su primera película, El espíritu de la colmena, late en ella, oculto como el más maravilloso de los misterios, una vida y una belleza tan asombrosas como indescriptibles. Es cine soñado, susurrado, enamorado. Es polvo, es sombra, es amor por el arte.

Aún nadie, en este país lleno de juláis y pintillas con títulos de escuelas y cámaras de última generación, ha conseguido superar ésto. A menudo me pregunto si alguien lo logrará, tal como están las cosas. Me pregunto cómo pueden intrigarme tanto unas historias tan sencillas, tan íntimas y tan lentas.

Realmente no sabemos quién es nuestro padre

Desde luego, no conocemos el rostro de nuestra madre. Y, desde luego, los padres nunca saben quiénes son sus hijos. Es un enigma tan intenso. Son personas conscientes y con libre albedrío que antes no estaban y ahora de repente están, que antes no existían ni se encontraban en ningún lugar, y que, por arte de magia, aparecen.

Pero el enigma de un padre puede ser, quizás, el más cinematográfico de todos (…..The godfather), el más emotivo, problemático y poético. El primero que nos empuja a preguntarnos de dónde venimos y quienes somos. No hay nada más conflictivo y más interesante de explorar para un artista que las relaciones entre los padres y sus hijos. Son los secretos del corazón.

Basado en un relato de Adelaida García Morales, con guión propio y de Ángel Fernández-Santos, quien no figura en los créditos, El sur es una película paradigmática y de rodaje convulso…y de producción oscura. Del guión previsto llegaron a rodarse, tan solo, los dos primeros actos, y así fue montada y estrenada en los cines. Todo apunta a desavenencias entre el director Erice y el productor Elías Querejeta. Lo sorprendente es que, aún con dos terceras partes filmadas, la película no se resiente ni parece descompensada. Sorpresas y magias del cine, sin duda.

La última parte hubiera tratado sobre el viaje de Estrella al Sur. El siempre soñado Sur. Pero la película tiene todo el sentido tal como acaba. El viaje espiritual se ha cumplido. Y el espectador está preparado para abandonar a Estrella y dejar que El sur, la más bella de las películas, crezca en su memoria.