Hace unos años la Asociación de escritores de Estados Unidos elegía los 101 mejores de la historia. Deberían haberla llamado, a la lista, los 101 mejores guiones de películas estadounidenses, porque el 95 % de los designados son de ese país. O sea, un insulto.

Pero bueno, pasemos de eso, que últimamente tengo razones para cabrearme por demasiadas cosas. Guiones antológicos los hay a cientos, o miles, en todo el mundo (malos o mediocres los hay a millones, también es cierto), pero sería interesante que aquí hiciéramos nuestra propia lista. Yo propongo un ramillete de los que considero insuperables, y luego que los lectores añadan los suyos, y así, entre los aficionados a ambas cosas (a los buenos guiones y a Extracine) conformar nuestra lista.

Un buen guión no es una película. Es…un buen guión. A veces un director idiota o una producción inadecuada lo estropea. Y para ser un buen guión deben poder hacerse 500 películas distintas buenas sobre él. Y una estructura sólida, y personajes con posibilidades para los actores, y diálogos ingeniosos e inteligentes, una trama, un crescendo, un clímax, un viaje intelectual y emocional, una gran imprevisibilidad, fuerza dramática, secuencias bien construidas (con introducción, nudo y desenlace), relaciones interpersonales creíbles, suspensión de incredulidad, acción e imaginación. Un montón de cosas, vaya, que muy pocos artistas son capaces de lograr y sostener para dirigirlos ellos o entregárselos a un director.

10 guiones (por poner 10 inmejorables)

The godfather, trilogy, De F.F. Coppola y Mario Puzo

The apartment, de I.A.L. Diamond y Billy Wilder

Los siete samuráis, de Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni

El intendente Sansho, de Ogai Mori, Fuji Yahiro, Yoshikata Yoda

Eternal sunshine of the spotless mind, de Charlie Kaufman, Michele Gondry y Pierre Bismouth

El ángel exterminador, de Luis Buñuel

Ser o no ser, de Melchior Lengyel, Edwin Justus Mayer y Ernst Lubitsch

La evasión, de Jean Aurel, Jacques Becker y José Giovanni

Persona, de Ingmar Bergman

El espejo, de Aleksandr Misharin y Andrei Tarkovski