Lo cierto es un tío que me cae bastante bien. Y no sólo a mí, me consta que a casi todo el mundo. Éste singular actor, que ha llegado al estrellato ya en su madurez después de docenas de películas como secundario (o figurante…), se parece poco al actor típico del star-system americano, y a su estimulante personalidad añade buenas maneras de caballero (en San Sebastián, recientemente, pudimos observarle aguantando las tonterías de preguntas de los cronistas, con respuestas cultas y sensatas). En el rodaje de su trabajo más famoso, LOTR, ocurrió algo que cuentan en los extras del Dvd: caracterizado como Aragorn, se metió en un coche para ir a almorzar algo a Sydney, dejando su espada en el asiento de atrás, para susto de los viandantes y de cierto policía de uniforme, que no daban crédito a sus ojos (él tan campante).

Y en el rodaje de la muy anticipada Eastern Promises sucedió algo parecido. Aún con los tatuajes de mafioso ruso, en una pausa del rodaje, no se le ocurre otra cosa…¡que meterse en un restaurante ruso! Así lo cuenta Mortensen en un diario americano, recientemente, donde además asegura que todos los comensales se quedaron de piedra, pues era tan realista su caracterización que estaban convencidos de que era un mafioso. Y no sé si es que no se da cuenta, o realmente posee un retorcido sentido del humor, como se demuestra en algunas declaraciones y entrevistas. Yo creo que más bien lo segundo.

Fuente - NY Daily News