Es, ahora mismo, el artista de artes marciales con mayor proyección internacional. Su nombre es bien conocido por los amantes del género, por lo seguidores de todo tipo de acción, y sobre todo por los adictos a videoclubs y poco exigentes. Pero no creo que este actor hierático y con escaso carisma, esté a la altura de otros héroes de acción que, antes que él, le abrieron el camino para erigirse en icono asiático del cine de aventuras, sub-género artes marciales. Vamos, que prefiero a Chuck Norris.

Cuenta ya 44 años y unos 40 títulos en los 25 que lleva de carrera. Hasta que no llegó Arma Letal 4 no dio el salto al cine norteamericano, aunque su nombre era ya conocido para los amantes de este tipo de actores. Su último film estrenado en EEUU, War, ha tenido una taquilla muy floja, y me pregunto si este hombre está a la altura.

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Desde que es una estrella internacional ha protagonizado pocos films, pero todos ellos un desastre. Y la razón por la que creo que son un desastre, es porque este hombre, que es un portento físico en mi opinión, apenas puede demostrar, con tanto ordenador, tanto plano retocado, y la madre que lo parió, lo bueno que es. Todo parece falso, artificial, como en Danny the dog, o en The One. ¿Realmente necesita todo eso? Y si así es ¿para qué poner a un experto en artes marciales? En fin.

Lo cierto es que finalmente pasará a la historia del cine, pero no por toda la morralla indigesta en la que participa, sino por el prodigio fílmico que supone Ying Xiong (Héroe), del maestro de maestros Zhang Yimou. Resulta que al final ha tenido suerte, y su Sin Nombre es capaz de estar a la altura, y de impresionar en sus secuencias de lucha. ¡Que bueno eso de que le llame a uno un director semejante!