A esta hora se halla reunido el jurado de la 64 Muestra de Arte Cinematográfico de Venecia, presidido por el insigne Zhang Yimou. Y encabezando la lista de las más valoradas por crítica y público se halla la francesa La graine et la mulet, del director de origen tunecino Abdelatif Kechiche. Pero en las últimas horas empezaba a valorarse cada vez mas la apasionada sencillez del gran Guerín en la sorprendente En la ciudad de Sylvia.

Otras que deberían estar en el palmarés que se anunciará mañana son la maravillosa, eso dicen casi todos en Venecia, En el valle de Elah (Paul Haggis), la lírica Lust, Caution (Ang Lee), o quizá la última del legendario, o casi, Eric Rohmer, Les Amours de Astrée et Celadon. Ya veremos mañana. Yo, por mi parte, creo que ganará el extraño biopic de Dylan dirigido por el talentoso Todd Haynes.
Las últimas en proyectarse para que el jurado y los cronistas puedan ofrecer el primer juicio a una obra recién nacida (¿hay algo más difícil en el mundo del arte, para que luego intenten hacerlo gente sin preparación artística?), han sido la gélida Nightwatching, de un hombre que siempre ha confundido la pintura con el cine, el sin embargo brillante artista Peter Greenaway, la alocada (valga la redundancia) El detective loco, de Johnnie To y Wai Ka Fai, que no ha gustado casi nada; el drama italiano (que quizá por eso también se encuentre en el palmarés final) L’ora di punta, de Vincenzo Marra, que ha sigo recibida con sorpresa y cierto aprecio.
Han cerrado el certamen 12, del irregular Nikita Mikhalkov, remake de aquella maravilla titulada 12 hombres sin piedad, de Lumet. La película ha gustado mucho, y ha animado la recta final. Y la muy mal recibida Chaos, del octogenario Youssef Chahine. No creo que ninguna de las dos esté en los premios finalmente, pero nunca se sabe.






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