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La verdad es que no soy capaz de discernir sobre la razón de ello. Podría ser porque es un film absolutamente sin ninguna ambición, más allá de contar una historia y de entretener al personal, cosa que muy pocos consiguen cuando están ensimismados con su “genial” visión del mundo y lo de querer mostrar apocalipsis cibernéticos de salón…También puede ser porque como soy un ecologista enfebrecido y amo los espacios abiertos, la naturaleza salvaje, los animales en libertad, las tribus indígenas, las comunidades preindutriales y bastantes cosas más…pues toda la primera parte me atrapa verdaderamente. Tanto más porque el viaje que se marca la periodista con Dundee por la jungla está muy bellamente fotografiado y hay bastantes oportunidades de disfrutar del viaje, de conocer la zona, de reírse con algunas secuencias y de asustarse con otras.

Es cierto que la segunda parte es bastante peor, en comparación. A partir de ahí se convierte en una especie de Tarzán o King Kong, lo cual es muy lícito, enfrentado a la civilización y a la vida de una gran urbe como New York. Todo el lirismo, muy conseguido, de la primera parte, se desvanece, y la historia pierde fuelle considerablemente. Pero aún quedan buenos momentos hilarantes y bien escritos, con mención especial para el final, en el que la historia de amor no pierde ningún romanticismo, sino que lo gana, con la ingeniosa y descacharrante secuencia del metro, donde tienen que comunicarse con la ayuda de ciudadanos despistados.

La película se estrenó a mediados de los 80. Concretamente en 1986, y aún recuerdo mis visionados infantiles, en los que Mike Dundee me parecía una especie de Indiana Jones chusquero a los australiano. Pero lo que más me atrapó fue el retrato de esa Australia profunda un tanto idealizada, pero también peligrosa y llena de recovecos siniestros. Dirigida por Peter Faiman, conoció un éxito notable de taquilla y dos secuelas nefastas, con guiones mucho peores que ya no atrapaban al público, y con un Paul Hogan (un ídolo en Australia) ya totalmente desdibujado en su papel.

Pero lo cierto es que esta primera parte te cuenta una historia con habilidad, cosa que parece muy difícil últimamente, y te habla sobre una serie de cosas, aunque sea tan norteamericana y conservadora en su segunda mitad, y tampoco sea una maravilla de esas de hacerle un análisis serio. Y yo creo que no soy el único al que le gusta.

(Por cierto, he puesto su horroroso, aunque simpático, cartel promocional, porque es difícil encontrar fotos decentes de fotogramas del film…si alguien tiene algo que poder colgar y sabe de alguna página desde donde me lo pueda descargar, estaré feliz de sutituirla)