
Y eso que, según parece, no se trata de un film de gran perfección, ni mucho menos. A thousands years of good prayers, que así se llama el melodrama que presentó en la capital donostierra el cineasta de Hong-Kong Wayne Wang, contiene una primera mitad sensacional, y aunque la segunda no es tan brillante, contiene la suficiente calidad como para ser considerada, ahora mismo, una de las favoritas a la concha de oro, sino la favorita. Estamos en la recta final, y ésta historia de reencuentro entre padre e hija (Henry O y Faye Yu) de China a Estados Unidos, se encontrará con casi total seguridad en el palmarés final. Siempre hay sorpresas, claro está.
Bastante menos ha gustado la nueva cinta del uruguayo Esteban Schoreder, Matar a todos, sobre el caso real del gas sarín proyectado por el dictador Pinochet. Todo funciona en esta película, pero un cierto aire a déja-vu se percibió al final de la misma en la sala del pase de prensa. De modo que no será una seria competidora, siempre a priori, del estupendo film de Wayne Wang.

