
Se ha presentado el quinto largometraje de la directora española (la segunda, después de la gran Icíar Bollaín, que trae un film a este certamen en esta edición) Gracia Querejeta, con el elegante título de Siete mesas de billar francés, un nuevo drama en torno a problemas femeninos, como lo es la bastante bien acogida Mataharis, en el que la magnífica Maribel Verdú vuelve a demostrar que es una de las actrices esenciales del cine español de ahora mismo, y Blanca Portillo (con quien coincidí hace poco en una cafetería, por cierto) no le anda a la zaga, hasta tal punto de que ambas podrían llevarse tranquilamente el sábado el premio a mejor actriz. Gracia Querejeta, cuya labor como directora nunca me ha parecido excepcional ni mucho menos, sí reconozco que es lo bastante profesional como para montar un drama y saber lo que quiere, y parece que esta vez ha hecho quizá su mejor película. Ya veremos si el jurado opina igual.
En cuanto al otro film a concurso, su autor es el hongkongnés Pang Ho-Cheung, titulada Exodus, y no ha sido mal recibida, aunque tampoco ha levantado grandes elogios, pero parece poco probable que esté entre las receptoras a los premios finales.
Mañana seguiremos más y mejor. Agur

