clerks.gif

Ignoro exactamente si es que él se toma a sí mismo muy poco en serio (o, más bien, si su rol de director le parece a él un juego insustancial), o si realmente es un director con muy poco que ofrecer. Pero aunque se tomara muy poco en serio a sí mismo, nada justifica una filmografía tan poco estimulante, plagada de diálogos ingeniosos, pero mayormente de tramas inconsistentes, de chistes carentes de gracia o de una personalidad artística de tan poco fuste.

Su aparición en la intensa Live free or Die hard, en la que (en una de las secuencias más divertidas del film) da vida a un hacker, adicto a Star Wars y a los videojuegos, puede dar una idea, creo yo, de su personalidad, pues es un personaje que le sienta como un guante y con el que, creo yo, no necesita actuar. Se trata de un cineasta totalmente autodidacta, lo que no niego que tenga su mérito, y cuya formación artística es casi exclusiva de cómics, videojuegos y comedias gamberras, que es exactamente lo que retrata en sus películas.

Clerks era muy disfrutable, irreverente y trufada de diálogos descacharrantes, pero su producción posterior, salvo quizá la emotiva Chasing Amy, deja mucho que desear, incluyendo la muy floja Dogma, que resultó toda una decepción. En ésta década parece que ya tiene muy poco que decir, y su impacto mediático ha descendido vertiginósamente, con las mediocres e infantiles Jay and Silent Bob strikes back o Clerks II.

Últimamente ha dirigido un episodio para la cada vez más seguida teleserie Heroes, prepara una nueva comedia y anuncia un thriller, en un cambio de registro que, supongo yo, significa una búsqueda de nuevos horizontes, aunque creo que es un poco tarde para no creer que este hombre es un bluff, por mucho que Chasing Amy esté, ciertamente, muy bien. Pero de azares también viven los cineastas.