
Ha tenido que cortar media hora de su recién premiada película Lust, Caution, para garantizar su distribución sin trabas en China. Como muchos ya sabrán, su film contiene una serie de secuencias con sexo explícito, de modo que las autoridades chinas seguramente han pensado en los niños, en que no crezcan con el cerebro lleno de ideas equivocadas (como por ejemplo, que pueden tener sexo algún día y a lo mejor no están preparados), y le han comunicado lo que él, digo yo, ya debía haber esperado: o cortas o nada.
De modo que Lee ha pasado por el aro, lo que, en mi posición de cinéfilo exacerbado, de casi cineasta, de analista, me parece un grandísimo error. Si el gobierno chino quiere mutilar mi obra…que les den. Sinceramente. Yo no creo que sea una buena idea que se ponga a mutilar su obra para poder disfrutar de un mercado determinado. Si yo fuera él, y ya sé que es una posición muy cómoda la mía, pero no sería el primer director que se niega a estrenar un film porque le exigen presentarla sin determinadas secuencias (como Scorsese, por ejemplo).
China le impone el tijeretazo a Ang Lee

