
Suele sucederme cada cierto tiempo: una vez que tiro la toalla y pienso que los blogs de cine, la mayoría, sólo sirven para traer noticias (con más o menos rapidez y con más o menos profesionalidad), o para hacer chascarrillos sobre películas, o para freaks o amargaos que creen que porque les guste ocupar su ocio con películas pueden ponerse a darnos la brasa con sus ideas sobre ellas, hete aquí que me encuentro por ahí con gente que me reconcilia con el género humano. Y vuelvo a pensar que los aficionados que no se las dan de nada también pueden hablar sobre cine con tanta (o mucha más…) inteligencia, conocimiento y sensibilidad que esos “críticos” o “especialistas” de segunda o de tercera, que escriben en blogs con miles de lectores, pero que creen que por tragarse cien películas cada mes saben de lo que hablan…
Si la semana pasada hablaba yo de los chicos de La linterna mágica, hoy lo haré del llamado Daniel Quinn (¿será su nombre verdadero? porque eso de ponerse apodos para escribir es mu cómodo), un tío de mi ciudad, Madrid, que tiene un fabuloso blog de cine llamado El dormitorio de Maud. Y no es fabuloso porque tenga miles de lectores que le laman el culo cada vez que dice una bobada, sino porque sabe de cine de verdad, y para muestra el artículo sobre Bergman (uno de sus directores favoritos) que le da mil vueltas a cualquier trivialidad de Red Stovall. Es decir: habla de cine, pero de verdad. La única pega es que no pone un continúen leyendo ni separa con párrafos para agradecer la lectura, pero cada uno es muy libre, sobre todo cuando se sabe de lo que se habla.


Vaya, ¡qué sorpresa! Muchas gracias Adrián, después de esto espero estar a la altura. Como imaginas, Daniel Quinn es un seudónimo, pero tampoco hago grandes esfuerzos por ocultar mi auténtico nombre, porque no diría nada a nadie. Vamos, que se puede averiguar investigando un poco (bueno, algo más que un poco). Así me parece más divertido.
En fin, me alegro de que te guste mi pequeño blog.
¡Un saludo!