Y eso que la magnífica En la ciudad de Sylvia recibió algunos tímidos abucheos en su pase de ayer, pero en general la gente especializada (la que cuenta, que para eso se tragan miles de películas al año, hacen estudios y escriben análisis…) ha reconocido la extrema sensibilidad del nuevo film del gran director barcelonés. Es una apuesta arriesgada, primaria, casi iniciática, y puede que gran parte de su público se quede algo anonadado con ella, pero se reconoce su gran mérito, y es posible que pueda llevarse premio.
Todo lo contrario al sencillo y pudoroso ejercicio estilístico de Guerín es la última locura del muy sobrevalorado (y tremendamente prolifico, 5 títulos el año pasado, 3 en este), Takashi Miike, un homenaje al spagetti western. Sukiyaki Western Django está protagonizada, entre otros, por su amigo Quentin Tarantino, y a pesar del torrente de imágenes y de violencia y de referencias, ha sido acogida con total frialdad.


