
Dispuesto a crear de una vez una obra maestra absoluta, dirige la interesante Los amantes del círculo polar. Las constantes se repiten: pésima dirección de actores, cierto gusto fotográfico, autocomplacencia en la creación de imágenes muy bonitas pero sin fuerza. Aunque esta vez la historia está bastante bien y Médem se muestra inspirado. Un aprobado para una historia que muchos decían que era una maravilla absoluta, aunque si se la ve más de una vez pierde muchísimos enteros.
Y es que ese es un gran problema de Médem, y la auténtica piedra de toque para las grandes películas: ninguna de sus películas, excepto Vacas, resiste sucesivos visionados. Ni siquiera esta interesante Los amantes…. Yo, por ejemplo, puedo ver ahora Double indemnity y me parece que se ha hecho antes de ayer, o mañana, y no hace más de 60 años, y siempre me parece que me da algo nuevo. Sin embargo los films de este buen hombre envejecen a toda velocidad, señal inequívoca de su modernez.
Pero sigamos. Más que dispuesto a ser el abanderado español de las nuevas tecnologías, el arte modernete y demás zarandajas, Médem, con Lucía y el sexo, demuestra que sabe un montón de fotografía digital y de cámaras digitales (oh! qué estupendo!) filmando su peor guión en una historia flojísima, con una Paz Vega mediocre (se llevó el Goya, constatación de que estaba mediocre), y que ni siquiera tenía sensualidad suficiente. Confieso que no pude terminar de ver la película. Y aunque muchos despistados quieran ver en ella una belleza y una sensualidad y una libertad total, lo cierto es que nos encontramos ante una absoluta memez insoportable y aburrida. No pude con ella.
Sí me esforcé, mucho, con la muy polémica La pelota vasca, la piel contra la piedra, con la que Médem, siempre voluntarioso aunque esgrimiendo una ingenuidad de ideas patética, intenta un acercamiento verbal al complejísimo conflicto vasco, en un documental con bellas imágenes y pobrísimas ideas, que termina incomodando al espectador porque queda claro que están manipulando el contenido y haciendo una apología de la violencia. No creo que Médem tuviera ese objetivo (no le considero un avieso realizador…tan sólo un bobo) pero sin duda él está más cerca de los independentistas que del resto de espectadores.

Independientemente de su discurso (ejem) político, La pelota vasca es un documental que no reside demasiado interés. Estructurado a través de una serie de entrevistas en la mayor parte de su metraje, con breves insertos de la realidad cotidiana de algunos afectados por el conflicto, el film adolece no sólo de la ingenuidad ya mencionada, también de cierta pobreza de puesta en escena documental. Médem es un auténtico profano en este glorioso género (al que deberíamos y me comprometo prestar más atención) y su muy escasa formación se deja ver en cuanto está visto que la única aportación son una serie de monólogos personales…
(termina en 3/3)






esta mal el link de Double indemnity