El caso de Duel - primer film oficial de Steven Spielberg, aunque luego haría algunos telefilms más que no llegarían a estrenarse en salas - no es, como muchos ya sabrán, único en la historia. Otros telefilmes sorprenden por su calidad, llegan a estrenarse en salas y adquieren una fama y un culto bien merecidos.
Tal es el caso de One false move, titulada aquí Falso movimiento, un excepcional telefilme que se estrenó en salas de todo el mundo a principios de los años noventa. Estaba co-protagonizada y co-escrita por un entonces casi desconocido Billy Bob Thornton, a quien acompañaban en el reparto Bill Paxton, Cynda Williams, Michael Beach, Jim Metzler y Earl Billings, entre otros. Lo dirigió Carl Franklin - ¿recuerdan al militar que perseguía al Equipo A? …era él - quien hasta entonces había dirigido algunos productos de baja calidad.

Desde luego, nada hacía presagiar algo de este calado. One false move se erige, con toda naturalidad, como una de las joyas del mal llamado cine independiente norteamericano, que no es otra cosa que cine de autor yanqui.
Carl Franklin dirige a lo Preminger, a lo Hawks, un relato tremendamente violento y tremendamente romántico, sin perder nunca el control de la historia y sin caer en recursos fáciles. Confiando plenamente en un grupo de actores sin fisuras, y ejerciendo su oficio con total humildad, sin aspavientos ni manierismos.
Para ello primero contó con un guión formidable, aparentemente sencillo, pero que da origen a una serie de complejas ramificaciones hacia el racismo, la culpa y el sacrificio; temas mayores que son tratados como el cine americano solía hacer treinta o cuarenta años antes. La trama no busca originalismos sino que propone ideas y reflexiones, y aunque está llena de acción y suspense, las secuencias más importantes y que más impresionan tienden hacia el interior de cada personaje. Para entendernos: los silencios duelen más que los tiros.
Un trío de delincuentes de poca monta, entre los que se encuentran un psicópata (brutal Beach), un matón (genial Bob Thornton) y su novia (maravillosa Cynda Williams), huye tras provocar una masacre. El viaje que emprenden será cualquier cosa menos previsible. Ella es una mujer fascinante: una muchacha rota, desesperada, atormentada, llamada Lila Walker pero a la que apodan Fantasía…
En su camino se cruzan tres policías. Dos federales hartos de su trabajo (uno blanco…otro negro, esto es muy importante) que se verán obligados a trabajar con un jefe de policía rural sureño (impresionante Bill Paxton en el mejor trabajo de su carrera), un tal Dale Dixon, un bondadoso personaje que intenta evitar el racismo que le imponen en su pueblo, un hombre al que apodan Huracán…
El drama, la tragedia casi, está servido. A todos los personajes se les dará una oportunidad, pero todos tienen algo en su pasado por lo que deben pagar. Todo esto lo narrará Franklin con un portentoso sentido del ritmo (vean el alucinante montaje de la secuencia final, ayudado por la harmónica…) y con total eficacia en una puesta en escena luminosa, y oscura al mismo tiempo.
Imprescindible para todos los amantes del cine.






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