Una de las más impresionantes y emocionantes películas de la entera historia del cine. Como suelo decir, no se puede contar más con menos.

Esto me lo grabaron con un rayo laser…A algunos de nosotros nos mantuvieron con vida…trabajando…para cargar cadáveres. Las unidades de recogida funcionaban todo el día y toda la noche. Estuvimos a punto de desaparecer para siempre. Pero había un hombre…que nos enseñó a luchar. A saltar las vallas de los campos. A convertir a esas metálicas hijas de puta en chatarra. Él le dio la vuelta a todo. Él nos salvó desde el abismo. Su nombre es Connor, John Connor. Tu hijo, Sarah. Tu hijo que aún no ha nacido.






Uno de los mayores héroes que ha dado la historia de la ciencia ficción. Como héroe de acción no es gran cosa, se magulla, sangra y le golpean demasiadas veces, pero se convirtió en un personaje creible, al menos más de lo que lo hubiese sido Kyle Reese si finalmente Arnold lo hubiera interpretado como supuestamente se planteó en un principio nuestro James Cameron (que ahora anda un poco perdido a mi opinión). Como bien dice Massanet “no se puede contar más con menos”, y es que a esta película se le puede acusar de faltarles páginas y páginas de diálogo, pero no es porque se necesiten.