Ni siquiera los grandes se libran de la mala suerte. La primera película íntegramente producida por la recién estrenada compañía Argosy se salda con un rotundo fracaso y con las peores críticas de Ford en muchos años. No voy a defender yo ahora The fugitive, que más que un Ford menor (el Ford menor es el himalaya para el 90 % de los directores) es un Ford fuera de lugar.
La película compitió en la sección oficial de Venecia de aquel año, y aunque en Europa trataron de darle otra vida, lo cierto es que es uno de los films de Ford que, más justamente, han sido relegados a un segundo o tercer plano.
Sensacional Fonda eso sí, como el cura idealista, y sublime la fotografía del mexicano Gabriel Figueroa, quien firmó aquí su mejor trabajo sin duda: claroscuros y altos contrastes para una imagen inspirada en el expresionismo alemán…pero que acaba siendo una especie de expresiomismo mexicano, muy bello, pero que quizá hubiera funcionado mejor con otra historia.
A pesar de que es un paso atrás, es un film muy importante en la carrera de Ford, quien no siempre acertaba, como vemos aquí y veremos más adelante, pero para quien los fracasos o los fallos servían para dar a continuación lo mejor de sí y reconducir su carrera.
Merece la pena revisitarla. La ví hace mucho…quizá es mejor de lo que recuerdo.






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