Bienvenidos al Neo-Neo-Thriller

Ha concluído esta trilogía. Jason Bourne ha encontrado la paz (o no). Yo publico, un poco tarde (pero nunca es tarde si la dicha….etc), mi reflexión al respecto. Y una cosa es segura, este producto es digno de su tiempo. El ultimátum de Bourne no puede ser más básica, más hija del mundo globalizado, más falsa, más hiperrealista, más perfecta técnicamente.

thebourneultimatum.jpg

Yo me pregunto: ¿hemos llegado al límite? ¿Llegaremos a más planos por minuto para contar una historia? ¿Es esto metatextualidad narrativa o simple cruce bastardo entre un cine de género europeísta y un espectáculo audiovisual norteamericano de última generación? ¿Estoy mareado de que no he visto nada o no había nada que ver? No llego a un acuerdo conmigo mismo.

¿A quién le importa?

Sigamos con las preguntas que no le importan a nadie más que a mí. ¿Es esto una película o un producto de marketing de grandísimo talento?…No vamos a entrar ahora en su perfección técnica. Me parece una idiotez. Está filmada y montada y sonorizada a lo bestia. Es decir, con todos los medios y muy bien ejecutada. Pero decir eso de una película americana de gran alcance mediático es una pérdida de tiempo.

¿Entretiene? Pues aburrir no aburre. Eso es verdad. Dos horas de un drama cuya resolución todo el mundo ya se imaginaba o anticipaba. El desmemoriado Bourne obtiene respuestas, pero sus desventuras no poseen el encanto del desmemoriado Wolverine/Logan (por poner un ejemplo atormentado), y su arco dramático lo escribiría un adolescente con ganas de marcha.

¿El director vale algo? Lo vale, Paul Greengrass tiene tino. No es un Neo Hollywood, pero sí es un cineasta con cine en las venas. Se nota en su nervio, sus ganas de ofrecer. No hay discurso formal, ni social, no político. Greengrass es energía, intensidad. Sin embargo no basta con eso. Ni con un reparto soberbio: Joan Allen, David Strathairn, Scott Glenn, Albert Finney. Hay que contar una historia. En serio: nos importa un carajo lo que le pase a Bourne. Pero tiene su mérito que construyan un divertimento que jamás aburra, construido sobre la nada.

blcvns_d005_04858-2.jpg

Sin embargo…lo siento. Yo no entro en el saco de este nuevo thriller. La acción no se construye con mil planos a toda pastilla, sino con una puesta en escena, una historia, una mirada. El invencible (no puede nadie con él, es el más rápido, el más listo, el más…todo) Bourne es un muñeco al servicio de un espectáculo vacío por muy espectacular que sea. Y espectacular sólo en apariencia. Yo me mareo. No hay punto de vista. No sabes qué estás viendo…porque no hay nada. Sólo movimientos frenéticos y absurdos de cámara, velocidad, incomprensión…

Si esto es el cine de acción que se estila…me da lo mismo. A mí no me parece acción de verdad. Tengo que VERLA. Me tiene que doler. Pero no porque el sonido sea la caña…aunque también. La acción, la violencia…cuando es verdadera…es única, bestial, liberadora. Eso es lo que quiero. Arte. La violencia estilizada es arte. El ARTE que yo considero entre los más auténticos.

Y ésta película no llega a eso. Tengo que volver a ver maravillas como Terminator 2. Eso es arte. Eso es acción. Eso es violencia. Pero de verdad. Y esto es frenesí sin nada detrás. No hay composición, no hay música interna. Ya…me he olvidado de ella.