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Recientemente se ha estrenado entre nosotros la tercera parte de la saga protagonizada por Jason Bourne, que ha cosechado un éxito bastante aceptable, aunque ni mucho menos grandioso. Supongo que, como ha costado 110 millones de dólares y hasta la fecha lleva recaudados 187 en Estados Unidos y 52 en el resto del mundo, los responsables de la cinta estarán satisfechos con haberla producido, y quizá muchos en Hollywood crean que deben seguir produciendo cine de acción del mismo estilo.

Los spots de televisión que la anuncian llevan incluídas las típicas frases de reviews de críticos profesionales, y uno de ellos dice “la mejor película de acción en décadas”. Leo en un famoso blog de cine, escrito por un aficionado al cine cuyo criterio jamás compartiré, lo siguiente: “incluso me atrevería a decir que estamos ante una de las mejores cintas de acción de toda la historia de este género”, así, sin despeinarse. Las opiniones son de cada cual, por supuesto, pero este tipo de acción absolutamente confusa, mareante, irritante de puro no ver nada de lo que sucede, con 15 unidades de cámara en cada secuencia, con guiones huecos, con situaciones inverosímiles…no son lo que yo llamaría buen cine de acción. Ni siquiera veo acción por ninguna parte.

Soy un gran admirador de los buenos directores de acción, porque creo que filmar una buena película de acción es tremendamente difícil. Las razones son varias: 1. el cine de acción es como el cine bélico, necesita altísima precisión en la configuración de los espacios escénicos y en el ritmo interno de la secuencia 2. No debe existir un desequilibrio en cuanto a las secuencias de no-acción, es decir, hay que contar una historia por mucha acción que se tenga….o te importa una mierda la acción 3. Acción no es caos, es precisión y sobre todo ingenio, cada secuencia de acción de un mismo film debe ser diferente a la anterior.

Hay más razones por supuesto, pero basten estas para percibir que, en los años recientes, un tipo de cine de acción se ha apoderado de las pantallas norteamericanas y, cómo no, lo han desembarcado en Europa como el no va más del espectáculo. Pero casi nada de todo eso es lo que yo he disfrutado en los 80 y parte de los 90.

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Creo que la mayor parte de culpa la tiene Jerry Bruckheimer y su amigo Michael Bay. El productor, que empezó con Don Simpson, ha trabajado también con Tony Scott, Simon West (Con Air), Dominic Sena (Gone in 60 seconds) y el hermano de Tony Scott, el famoso Ridley Scott. El que más ha explotado el tipo de espectáculo alla Bruckheimer ha sido el citado Bay, quien comenzó a hacer de las suyas en 1995 con Bad Boys. Más adelante, realizadores (por decir algo) como Len Wiseman, siguen en esa dirección del pim pam pum sin sentido y con una acción deplorable en las flojísimas dos partes de Underworld.

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Este pim pam pum sinsentido como yo lo llamo hace que la acción de Lethal Weapon 3 sea oro puro, quizá porque Richard Donner, cuya carrera fue claramente de más a menos, aún tiene algo de cine en las venas. Ahora parece que un tiroteo, o una persecución, o una pelea, ha de tener 500 planos, todos ellos en movimiento, o con zoom, o temblando. Parece ser que en un film de acción todo se ha de rodar igual, aunque no haya acción, con movimiento, con zoom, temblando. Y si la imagen es una confusión disfrazada de acción, el sonido es una pesadilla: malas mezclas de mil canales distintos, con sonidos muy cuidados pero todo hecho un batiburrillo ensordecedor. Mientras, los buenos directores de cine de acción, como John McTiernan, son reemplazados. Len Wiseman ha dirigido La Jungla 4.0

Y no puedo dejar de nombrar la lamentable saga Matrix, y que me perdonen sus numerosos seguidores por volver a ella una vez más. Con esta trilogía no puedo decir oh! qué ingenio!, sino oh! cuánto presupuesto y qué poco cine!. Con ella se ha puesto de moda (¡aunque ni mucho menos la inventó!) lo de la cámara ultra-lenta, denominada por sus directores bullet-time, que es el no va más de hiperrealismo y de efectos más destinados a los videojuegos que a una narración.

Quisiera hacer, desde este humilde rinconcito de este maravilloso blog de cine, una defensa del que yo considero buen cine de acción. No sé para cuántos post me dará, pero me parece buena idea reflexionar sobre este maltratadísimo género (que no es otro que el de aventuras) hablando de los títulos pertenecientes al sub-género llamado de acción, y quizá los lectores quieran ir añadiendo sus títulos o sus ideas propias sobre el tema. El cine de acción con una historia es posible, y con una exposición clara de los hechos, sin bobadas tecnológicas…a menos que ayuden a contar la histora.

Os espero. Hasta mañana, que haré el siguiente post sobre este asunto.