Y bueno, no sólo el cine, sino el mundo cultural en general, sobre todo el que vive y trabaja en mi ciudad, que es Madrid.

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Llevo bastante tiempo queriendo hablar de esto, pero quizá no le encontraba sentido. Sin embargo, ¿qué mejor lugar que éste para expresar mis ideas sobre la estéril, sectaria, débil lucha política que desde hace bastante tiempo muchos actores, directores, escritores y demás artistas de renombre llevan a cabo? Quizá los que nos leen desde el otro lado del Atlántico no lo sepan, y me gustaría mucho que me dijeran no solo lo que opinan, sino también si en sus países la gente del teatro, del cine y de la literatura se autoerige como artificiales portadores de las ideas más liberales, más de izquierdas y tal.

Lo siento, pero no cuela. Creo que todos ellos están en su legítimo derecho de manifestarse y de salir por la tele muy enfadados con la derecha o con fulano o con mengano. Pero yo creo que, sobre todo, deberían manifestar esas ideas de dos formas mucho mejores. La primera, en sus películas y libros y funciones, donde deberían expresar sus convicciones, en lugar de hacer las películas españolas que tenemos, por ejemplo, que representan la negación de ideas sociales, una estrechez de miras y de innovación y de ideas liberales muy deprimente.

En segundo lugar, dando ejemplo con sus principios. Para algo son artistas y son conocidos, ¿no?. Cualquier cosa que hagan fuera de su vida privada…la gente lo va a conocer. ¿Entonces? ¿Por qué no toman ejemplo de Terrence Malick, de Andrei Tarkovski, de Víctor Erice? ¿Por qué no son más humildes, si tanto alardean? Que me perdonen, porque hay excepciones, y del resto no todos ganan millonadas, pero la gente no es tonta y si ven a un tío que gana millones, que viaja por todo el mundo, que le pasean en limusina…les ven el plumero…

Puede que al lector le de igual, pero yo, personalmente, soy muy de izquierdas. Tanto, que la izquierda la dejé atrás hace mucho tiempo. Digamos que soy liberal o que incluso me tienta la anarquía total…Es decir, no estoy en contra de la gran mayoría de estos “artistas” porque sean de izquierdas (se supone, claro), sino porque lo único que les interesa es hacerse los guays, los cool, “mira cómo molo y encima mira lo liberal que soy”, “sácame una foto con una pancarta, luego la veré en casa y me emocionaré mogollón”.

Estos artistas son los mismos que se van al Festival de cine del Sáhara, a sacarse la foto con los saharauis que nosotros dejamos en la estacada hace ya muchos años, pero luego no comparten la tienda ni la letrina con ellos (tal cosa me fue contada a mí por un actor que sí fue allí).

El cine español, salvo honrosas excepciones, está muy controlado políticamente. Mucho más de lo que estos directores y actores del NO A LA GUERRA quieren admitir. Y eso ocurre porque, artísticamente, España es un país a la deriva en casi todo, salvo quizá la literatura. Y cuando no está controlado, no sabe responder adecuadamente al tiempo que le toca vivir. No hay una conciencia política real, sino el resultado de la “sociedad del bienestar”, que provoca una cinematografía torpe, sosa, sin rumbo…

Para terminar (y pido perdón si me estoy alargando) me acuerdo de un hecho ocurrido a mediados de 2003. El diputado Jose María Mendiluce fue obligado a dimitir de su candidatura a Alcalde de Madrid en el Círculo de Bellas Artes, porque un grupo compuesto por cantantes como Joaquín Sabina, Miguel Bosé, Pedro Guerra, Víctor Manuel y Ana Belén, Miguel Ríos o Luis Pastor, además de gentes del cine como los directores Fernando Trueba, Emilio Martínez Lázaro, Imanol Uribe o Agustín Díaz Yanes, actores como Juan Diego Botto, Pilar Bardem o Juan Echanove, directores teatrales como Lluis Pascual, o escritores como José Luis Sampedro o Almudena Grandes…le obligó a hacerlo.

Así, sin más. Alegaban que sus votos (era de los verdes) sólo favorecerían a la derecha. Y digo yo: ¿quién les ha dicho a todos estos señores y señoras que vayan por ahí defendiendo a la izquierda con técnicas gangsteriles? Lo ví en la tele. Joaquín Sabina, a quien aprecio mucho como músico, no le dejaba hablar si no decía que dimitía. Mariano Barroso, que fue profesor mío, le obligaba a callarse.

Bravo. 40 contra 1. Éstos son los artistas de izquierdas de mi ciudad y de mi país. Los mismos que organizan un NO A LA GUERRA insultando a los que no están de acuerdo con ellos. Los mismos que organizan una gala de los premios de la academia que, a parte de penosa, fue un insulto al libre pensador.

Esto es todo lo que tenía que decir.