Fue hace dos semanas, en una ceremonia privada, cuando F.F. Coppola fue nombrado oficial de la Legión de Honor Francesa…

Hace pocos meses que su amigo Clint Eastwood recibía también esa distinción. Es ésta la más conocida e importante de las condecoraciones francesas, que estableció hace ya más de dos siglos Napoleón. No es más que una señal más de prestigio internacional, aunque en este caso ha ido a parar a manos del más importante director vivo.
Aunque dudo que él mismo pueda admitirlo (porque este tipo de cosas sé perfectamente que alimentan su gigantesco ego), preferiría mil veces ganar veinte años de vida, plantarse en los 48 (1992), y recomenzar desde cero su carrera después de hacer Bram Stoker’s Dracula.

