El viernes de la semana que viene, es decir el día 31 de agosto, se estrena en España Death proof, el film dirigido por Quentin Tarantino, que conformaría la segunda película de un Grindhouse que no ha tenido el impacto esperado en EEUU y que en el resto de países, al estrenarse por separado y en salas distintas, pierde su sentido de show de terror de 191 minutos de duración (y los fake trailers intermedios).

Pero sólo pierde su sentido de show de terror. Me veo en la necesidad de hacer una serie de observaciones antes de la review que haré el día 31 en cuanto vea la nueva película de Tarantino, porque a juzgar por los comentarios que amablemente me dejaron algunos, y por los artículos, post, opiniones que he leído en otros sitios web, me parece que no todo el mundo tiene las cosas claras por ahí respecto a este proyecto y a su estreno. Y me parece que algunos de los lectores de Extracine están despistados respecto a mi forma de afrontar el visionado de este Grindhouse.

Vayamos por partes, intentando no alargarnos en demasía. Mi reflexión sobre Planet Terror es únicamente sobre Planet Terror. No es sobre la totalidad de este experimento de representación de las míticas sesiones Grindhouse. Algunos diréis: “¿estás jamao o qué? ya lo sabemos”. Ya, bueno, lo digo porque algunos me reprochan que ponga a parir aquella pobrísima película sin haber visto las dos. Otros me comentan que si no me ha gustado (qué terrible eufemismo…) la otra, pues que no me moleste en ver Death proof…porque ni la voy a entender ni me va a gustar, y casi no merezco verla.
Bien. Quizá esos no sepan que Death proof se estrenó en solitario en Cannes (donde obtuvo, a la par que comentarios negativos, bastantes muestras de aprecio), y es muy posible que gran parte de los cronistas que allí la vieron aún no conocían Planet Terror. Es decir, NO es media película, como muchos me comentan, o me advierten. Son DOS películas.
Por último decir que no sólo las dos historias son completamente distintas, sino que no tienen nada que ver en cuanto a su estilo. Al menos, eso aseguran quienes han visto ambas. Como pone en el cartel que añado más arriba, no es una película con dos mitades. Son dos películas. Y así pienso afrontarlas. Cada una por separado. Y mi apreciación sobre Death proof, si bien puede que haga alguna referencia de comparación sobre Planet Terror (inevitable, por otro lado), será independiente de mi recuerdo sobre la tomadura de pelo del film de Robert Rodríguez, aunque el de Tarantino me parezca otra tomadura de pelo.
Nada más, creía necesario establecer cómo pienso hacer las cosas, para aclarar a los fanáticos de Grindhouse que tan ofendidos se sintieron (?) con una review de Planet Terror que me parece hasta contenida. Y, para despedirme, asegurar que el motivo de que se estrenen separadas no es decisión de los cines de cada país, sino de la distribuidora (americana) dueña de los derechos de explotación.



Hombre, es una lástima que tenga que aclararse, pero es que siempre hay demasiado “entendido” a ambos lados de la malla y si las cosas pueden dejarse claras ¿para qué irse por las ramas?
De cualquier manera, Grindhouse son dos películas. Dos sin ninguna relación entre sí: Planet Terror y Death Proof. Parte de presentarlas juntas con “trailers” falsos en medio se basa en la misma razón que tuvieron para avejentarlas a propósito: Para replicar una experiencia específica de una época específica.
Las dos películas emulan esa experiencia y presentarlas juntas con sus trailers y con rollos faltantes (a propósito) es parte del mismo experimento.
Pero, y aquí es donde los puristas pierden los papeles sin sentido, ver una por separado de la otra sólo disminuye esa experiencia global. Decir que la arruina es como decir que si en esas mismas grindhouses se viera una sola película en vez del especial de dos entonces no se estaba viendo nada.
No porque se quite parte de la experiencia exterior se disminuye cada una de las películas de la misma forma que no ver los créditos de Se7en no hace que la película sea diferente, sólo cambia un poco la experiencia total de la misma con respecto a lo que los autores pretendían pero la película en sí, la historia y su representación, esas siguen vírgenes y sin tocar.
Al grado de que amigos míos esperan con ansia el DVD, pero no planean nunca jamás volver a ver las dos películas juntas con los trailers falsos en medio porque no encontraron la experiencia que emula los cines grind satisfactoria. No tanto como una de las películas sola.
Tal vez parezca que me repito y doy varias vueltas a lo mismo pero, por lo visto, es necesario ante un público que siente la necesidad de puntualizar las cosas para sentirse más entendido.
death proof definitivamente es mejor…