Bueno, aún no tengo constancia, es decir, todavía nadie me ha dejado comentarios para bien o para mal de The battle of Midway, pero supongo que los que la hayan visto habrán sabido apreciar lo que vale. Después de la guerra, Ford regresa con más fuerza que nunca, decidido a producirse él mismo las películas.

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La primera que dirige es, como no podía ser de otra manera, un drama sobre un grupo de soldados en la Segunda Guerra Mundial. Todavía no la produce su compañía, Argosy. Reincidiendo sobre temas ya explorados anteriormente, como un grupo de hombres en una situación límite, ya desarrollados en The lost patrol, por ejemplo, Ford consigue con su They were expendable una lección imperecedera de cine.

Tercera colaboración con su amigo del alma John Wayne, quien comparte protagonismo con Robert Montgomery, Donna Reed, Jack Holt y Ward Bond, entre otros. Se trata de un film poco conocido, pero perfecto para el regreso de Ford tras la guerra. Es decir, a los fabulosos resultados de los años 1940 y 41, no les sigue un retroceso por culpa de la inactividad en ficción. Más bien al contrario. They were expendable es una de sus obras maestras más emocionantes. Escrita, en colaboración, por el aviador Frank Wead, al que Ford rendiría sentido homenaje con una de sus obras más sentidas: The wings of eagles.

Para muchos una de las mejores películas bélicas de todos los tiempos, género al que se le ha hecho un seguimiento muy pobre en cuanto a su desarrollo a lo largo de las décadas (comparándolo con el cine negro o la Sci-Fi, por ejemplo) y al que valdría la pena darle un repaso. Si así se hiciera, estaría claro que una de las piezas catedralicias de establecieron los cánones del género futuro, sin duda, es ésta. De modo que Ford no sólo inventó, y luego reinventó, el western, sino también el bélico…y me atrevería a decir que el drama social.