Sigamos con la carrera del maestro de maestros.

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Ahora toca El delator (The informer) de 1935, una obra maestra del cine y la más grande que dirigió Ford hasta la fecha.

Construida sobre la culpa, la traición, los remordimientos y demás sentimientos oscuros y destructivos, Ford despliega aquí una plasticidad inspirada en su tan venerado expresionismo alemán. Y qué bien le queda ese expresionismo a la Irlanda de los años 20. Dicen que se rodó en 3 semanas.

Primer Oscar para John Ford como director. Victor MacLaglen, que ya era amigo personal suyo y participaría en algunas películas más de Jack, obtuvo otro Oscar a la interpretación protagonista, por un trabajo lo más parecido a extraordinario. Hoy día aún muchos recuerdan El delator, no así, quizá, las nuevas generaciones.

Deberían verla, para observar cómo se fraguó el cine en los primeros años del sonoro, y cuáles son sus cualidades más imperecederas.