Nos habíamos quedado con la formidable The informer (El delator), firmada por Ford en 1935, que le había dado su primer Oscar como director, que fue un gran éxito de taquilla (pese a no resultar demasiado cara en aquella época, más bien de presupuesto reducido), y que había supuesto un peldaño más en el cada vez más grande prestigio del director.

Durante 1935 y los 3 años siguientes filmó 9 películas más, casi todas de aventuras o históricas, como la muy personal aunque poco recordada Steamboat round the bend (de nuevo con el impagable Will Rogers y con guión de Dudley Nichols), The prisoner of Shark Island, Mary of Scotsland (con una impresionante Katherine Hepburn, y otra vez sobre guión de D. Nichols), o Submarine Patrol (de nuevo situada en la primera guerra mundial). Pero 1939 sería otro año importantísimo para él. Filmaría dos obras maestras del cine (del cine de verdad…): Stagecoach y Young Mr. Lincoln.

¿Podía una nueva película de Ford superar The iron horse o The informer? El director contaba con 44 años cuando lo consiguió.

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Ford descubre Monument Valley. Y lo hace inmerso aún en la influencia poderosa que le provocó el expresionismo alemán. ¡Qué impresionante fotografía de Bert Glennon!

Nueve estudios de personajes. Nueve arquetipos de caracterización espléndidamente desarrollados por Nichols (nuevamente) y Ford. Porque a Ford lo que más le importa son las personas, y lo demuestra en estas caracterizaciones.

Tenemos al rebelde romántico (Wayne/The Ringo Kid), a la fulana con corazón de oro (Claire Trevor/Dallas), al médico borracho (Thomas Mitchell), al jugador de poquer, al conductor de la diligencia, al escolta, al sheriff, a la dama, al banquero sin escrúpulos…Todo para lanzar una crítica a la sociedad, que es lo que, en el fondo, son todas y cada una de las 143 películas de la filmografía del director. Un estudio, una reflexión, un discurso, un análisis y un juicio sobre la sociedad.

Nunca 96 minutos de pura aventura dieron para más. Nunca un objeto (la diligencia en este caso) fue símbolo y metáfora de la lucha por la supervivencia, icono de una forma de vida. Ford, con unos planos generales alucinantes en 1939, se adelanta (como todos los grandes directores) 20, 30, o 40 años a su tiempo. Welles la vio 30 veces antes de su Citizen Kane. Hoy, Stagecoach parece echa antes de ayer, o pasado mañana.

Transformers ya es más vieja que Stagecoach.