Aunque mucha gente, incluso algunos capaces de sostener teorías defendibles, quiera o espere o desee que así fuera.

De hecho, todos los que creen, y aquí incluyo a profesionales del cine, y a periodistas, y a grandes aficionados con cultura cinematográfica, que el cine que consigue grandiosos beneficios es siempre un cine vacío de contenidos, lo que hacen es despreciar al espectador. Sistemáticamente, e ignorarle.

Tomemos como ejemplo el film más taquillero de todos los tiempos. Tanto, que los que le siguen en números están muy por detrás: Titanic. El film de Cameron se hizo con 600 millones de dólares en su país, y con 1.200 en el extranjero. Total: 1800 millones de dólares (costó entre 200 y 300).

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Está comprobado que los films, incluso estúpidos films (la saga Matrix, sin ir más lejos), que contienen imágenes y secuencias pegadizas e impresionantes (luego no tienen nada más) desde un punto de vista técnico, con una imagen y un sonido epatantes y espectaculares…y luego reúnen una serie de condiciones: 1. Un buen marketing 2. Un buen marketing 3. Un buen marketing 4.Cierto originalismo (que no originalidad, a eso no llegan), logran una taquilla aceptable.

Ninguno de los tres Matrix, ni otras películas por el estilo, sobrepasó los 200 millones en taquilla en su país. En concreto, Matrix Revolutions, la tercera, costó 150 y recaudó 139. En el extranjero 285, con lo que salvó los papeles. Por supuesto, las ventas en DVD dieron muchísimo dinero.

A lo que voy. Estos productos de consumo llenos de tecnología y aparatitos y derroche y lujo visual no consiguen un grandioso éxito. Tienen respuesta, pero no clamor popular absoluto. Eso sólo lo consiguió la película épica de Cameron. ¿Por qué?

¿Por sus efectos especiales? Tiene muchos, pero algunos no son demasiado perfectos. ¿Por su absorbente escenario? Está muy conseguido y es absolutamente hipnótico, pero…con eso solamente no se consigue estar ¡15 semanas consecutivas - lo cual representa un hito en la historia inigualable - número uno en su país!

Me parece que, a parte de eso, y de una fuerza narrativa sin equivalencias en gran parte del cine de masas, Titanic es un desgarrador (desgarrador de verdad) y poético relato de dignidad, amor, amistad, locura y horror. Los que acudían al cine a verla 4 y 5 veces era porque alucinaban con la verdad que transmitían todos y cada uno de los actores de un elenco de más de 100 intérpretes…

¿Que resulta un tanto naif? Puede, pero está justificado teniendo en cuenta que es una de las mayores catástrofes de que hay noticia. Demasiado lírica, demasiado romántica y todas las tonterías que oí (y aún oigo sobre ella) son defectos que no comprendo. Y lo que sucede con Titanic sucedió con E.T., por ejemplo, o con Star Wars, o con El sexto sentido, films por los que nadie daba un duro, y que, al margen de un buen o mal marketing, tocaron algo dentro de la sensibilidad del espectador, que respondió muy generosamente.

El cine sólo es tridimensional no cuando te pones unas gafas 3D en un teatro 3D. Los que verdaderamente amen el cine estarán de acuerdo conmigo en que el cine es tridimensional cuando hay unos actores y unos personajes que te importan como si fueran reales…porque son reales. Puede haber una gran parafernalia técnica y escenográfica, mientras que forme parte de la realidad íntima e intrínseca de esos personajes y el director/narrador no se olvide nunca de ellos y de los actores que les dan vida. En ese caso la distancia entre el espectador y las imágenes es nula. La barrera que representa una pantalla de cine o de televisión desaparece por arte de magia, y te encuentras viviendo, sufriendo, riendo y llorando con gente que no son otra cosa que tú mismo, y cuyas vidas tú vives durante pocas horas.

Lo que en algunos momentos el sobrevaloradísimo Peter Jackson consigue en su Lord of the rings, sobre todo en la segunda parte, Cameron lo consigue durante todo el metraje en sus obras más perfectas, por eso la taquilla no es grande, es grandísima. The fellowship of the ring estuvo 4 semanas de número 1, recaudando poco más de 300 millones en EEUU. Si Jackson, tan mecánico, tan preocupado por efectos, y luces, colores y parafernalias, se hubiera preocupado por una mayor densidad humana y moral, qué duda cabe que hubiera logrado una obra de arte. Y de hecho, en gran parte de The Two Towers, casi parece que lo logra.

Sin embargo The return of the king, la peor con diferencia, se hace con el Oscar al mejor director sobre Mystic river, una auténtica obra de arte en la que el efecto 3D es observar los rostros oscuros y grandiosos de Penn, Robbins, Gay Harden, Linney y Bacon. Ni el prodigioso marketing de aquella saga consigue que se acerque, ni por asomo a las cifras de otro 3D dentro de un 3D digital que es Titanic, donde Cameron extrae de sus actores cotas de verdad parecidas a las de Eastwood en aquel drama terrible.

La gente no es idiota, como le gustaría a los críticos o actores españoles, y a muchos supuestos cinéfilos que se creen más listos que ellos. El arte es por el pueblo, y es el pueblo el verdadero depositario de lo que supone un esfuerzo artístico, y ahí está la respuesta.