1939 fue, quizá, el año más importante de John Ford desde el punto de vista de impacto en su profesión.

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No sólo filmó Stagecoach, de la que hablábamos ayer, que asentó las bases para que a continuación cientos de cineastas siguieran el camino trazado por aquella en sucesivos westerns. También asentó las bases de los dramas judiciales y de los biopics históricos conm Young Mr. Lincoln (El joven Lincoln, en España).

Young Mr. Lincoln me parece el mejor biopic (película basada en hechos reales de un personaje histórico relevante) que he visto. No es previsible y trillado como la mayoría, sino sorprendente y lleno de humanidad, lo que, aunque debería ser al revés, suele faltar en este subgénero. Suelen redundar en la recreación de la época y en el esquema que todo el mundo espera de la figura retratada.

Esta obra maestra de Ford no es nada de eso. Descubre a un Lincoln nuevo (fabuloso Henry Fonda), quizá porque relata sus primeros años. Un hombre lleno de ideales…que sospechamos que pronto se pondrán en jaque. Hay una oscura melancolía en este relato rebosante de idealismos, de rebeldía, de sueños de democracia joven…y de certeza de que este mundo no está preparado para un visionario, quien pronto se venderá al poder…