Aquí, en España, en lugar de Hombre, se tituló Un Hombre (sí, somos creativos sólo para los títulos y los subtítulos…), y se estrenó a finales de los años sesenta, más de un año después de su estreno norteamericano.

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Hablamos de un western singularísimo, oscurísimo, de tensión casi insoportable, protagonizado por un Paul Newman de 40 años absolutamente fabuloso, y con un reparto que se había curtido en televisión (como su director Martin Ritt) pero que resulta tremendamente competente: Fredric March, Richard Boone, Diane Cilento, Cameron Mitchel…Un western bastante poco conocido, excepto para los muy amantes del género. Tan poco, que me ha resultado imposible encontrar material gráfico en la red (lo cual tampoco quiere decir que no haya, ejem…) más allá de algunos carteles y fotos de una calidad penosa…

Paul Newman es John Russell, un hombre blanco que se ha criado y ha vivido mucho tiempo con una tribu de apaches de Arizona. Sin embargo ha recibido una esmerada educación en el mundo civilizado y, por lo tanto, se puede decir que tiene lo mejor de los dos mundos. Tanto un adiestramiento en la vida salvaje, en la que la intuición, la astucia y la habilidad son fundamentales; como un cierto refinamiento intelectual. Sin embargo él prefiere vivir con los apaches, por eso le molesta tanto tener que ir a firmar la venta de la casa que su padre le deja en herencia.

A la vuelta todo se complicará, y entonces será la única esperanza de un grupo de personas, viajantes en una diligencia, que anteriormente le habían despreciado por comportarse como un indio.

Auténtico viaje sacrificial, agobiante en extremo, plagado de acción y tensión, pero que, al mismo tiempo, como en las mejores películas de aventuras, va desarrollando una serie de temas de amplísimo calado: no sólo el racismo, también la reducción de las personas a una condición de extrema supervivencia, lo que las vuelve, al mismo tiempo, más dignas y más patéticas; el sacrificio por una idea más importante que la propia vida; el enfrentamiento real con una más que posible muerte inmediata.

Temas todos ellos tratados sin la más mínima concesión a la galería, con una narrativa concisa y firme, sin fisuras. Hablamos de una gran película, intenten hacerse con ella.