I don’t know! I DON’T KNOW! I’m lost! I’m scared! I feel like I’m disappearing! MY SKIN COMING OFF! I’M GETTING OLD! Nothing makes any sense to me! NOTHING MAKES ANY SENSE! - Clementine Kruczynski
Y sigamos con ella

Sujeto: Clementine Kruczinski/Edad: 30 años (aunque parecen menos)/Trabajo: empleada en una librería de barrio/Aficiones: emborracharse, salir, hacer el loco, construir esculturas con patatas, teñirse el pelo de forma extravagante/Carnet de conducir: sí, pero suele conducir borracha, para desespero de su ex-novio/ex-amante/ex-futuro amante/ ex-futuro ex futuro, presente amante…/Estado civil: soltera/Personalidad: impulsiva, impredecible, con facilidad a aburrirse, habladora/Quiere borrar a: Joel Barish.
A primera vista, Clem es todo lo opuesto a Joe. No tiene miedo en hablar con extraños, es alegre y sin muchos complejos (aparentemente), y es vital y transgresora. Pero lo cierto es que conoce a Joel porque ambos se sienten incómodos en las celebraciones y se sienta a su lado en las escaleras de la playa. En el reencuentro de ambos, o posible creación mental de una historia mejor de Joel, curiosamente ella se acerca a él, cosa que él nunca haría.
Joel es todo lo que ella querría ser, o tiene una serie de características y rasgos que ella echa en falta en sí misma: no es arrogante ni iracundo, no cambia de estado de ánimo continuamente, aparenta madurez, aparenta serenidad (como ya hemos visto, tanta no tiene). Pero sobre todo es un hombre que no parece echarla de su lado cuando ella se muestra tal cual es.
Están juntos más de dos años, y en ese tiempo ambos acaban bastante cansados el uno del otro. Con toda probabilidad ella ha tenido relaciones con otros hombres, aunque fueran meramente sexuales, y él las ha consentido. Si no es así, ha habido alguna historia fuera de la relación. En ese tiempo ella se acaba sintiendo atrapada, encarcelada por la relación, y ya le da igual que Joel la acepte tal cual es. Se aburre y quiere tener hijos, y no sabe plantearle a Joel esa necesidad.
En realidad toda esa alegría y ese desenfado esconden una vida y un estado emocional inestables y llenos de problemas, amén de mucha melancolía y un buen trago de desesperación. Sólo busco mi propia paz de espíritu, le dice en la librería a Joel. Y es una de las pocas verdades que dice en toda la película.

El resto del tiempo le cuesta decir lo que realmente siente, por mucho que parlotee sin parar. Hablar no es necesariamente comunicarse, le advierte Joel. A pesar de trabajar en una librería, tiene un vocabulario limitado y es posible que no estudiara en la universidad. El hecho de acabar con Joel tiene más que ver con su búsqueda de alguien que le de esa paz y que le demuestre que se puede estar algo chalado sin que te crucifiquen.
Maravillosa, maravillosa Kate
En la edición de 2005 de los Oscar (que entregan los premios a las producciones de 2004) este film fue premiado sólo en el de mejor guión original. Kate Winslet fue nominada, por su parte, a mejor actriz en papel protagonista. No ganó, porque estaba la extraordinaria Hillary Swank en la no menos extraordinaria Million dollar baby. Pero si hubiera ganado nadie debería haberse asombrado.
Está perfecta, igual que Carrey en su papel, en un rol que, en principio, no le va para nada. Sin embargo sospecho que es un papel con el que se sentiría terriblemente indentificada (¿acaso no nos sentimos todos identificados con ella?)
La palabra clave de Gondry en su dirección debió de ser la velocidad, y el cambio. La generosidad compartida con un egoísmo atroz. La máscara de esas personas que intentan aparentar siempre una alegría, un estado óptimo, mientras quizá se sienten perdidos y sin rumbo.
Inolvidable por siempre Kate Winslet. Y guapísima.
Continúa en Eternal sunshine of the spotless mind, VIII






Sin duda una de mis peliculas favoritas… siempre que la veo me invade una nostalgia implacable… Kate: Excelente
No he visto la película pero por lo que comentas creo que tendré que verla, parece que merece la pena. Saludos cordiales Massa!!
Aquí es donde el análisis se vuelve cíclico pues continúa en Eternal sunshine of the spotless mind, VIII y repetiríamos eternamente la lectura de esta página.