Remember me - Clementine Kruczynski

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Para que nadie me diga que suelto cosas sin fundamento, acudiremos a la RAE, en su versión de internet, y escribiremos Parábola. Lo que aparece es lo siguiente: (Del lat. parabŏla, y este del gr. παραβολή) 1. f. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral. Esto es, sin lugar a muchas dudas, Eternal sunshine of the spotless mind. Una parábola.

Se equivocan los que buscan en ella Ficción Científica. Hay rasgos de ese género en todo lo referente al borrado de memoria, a los artefactos de ese borrado, etc, pero no indaga para nada en los fundamentos de ese género que durante 12 posts ahondamos aquí en Extracine. Y es uno de los motivos que más he leído para infravalorar este film: se pierde en un delirio modernista que podía haber sido una interesante Sci-Fi si la hubieran desarrollado más… Tales perlas, y otras por el estilo, son numerosas. A mi entender, no averiguan qué intenta narrarnos esta historia, sino que dan por sentado que ha de narrar lo que ellos digan. En fin.

Parábola, a ratos luminosa, a ratos caótica. Un verdadero puzzle laberíntico en el que uno no se pierde, pese a todo, a poco que intente entrar en él con ganas. Hay varios detalles que nos pueden orientar dentro de este puzzle, y podemos seguirlos.

Azul ruina, mandarina, rojo pasión, verde

Cuatro colores para cuatro momentos distintos dentro de una relación de aproximadamente dos años y medio. Son los tintes de pelo de Clementine Kruczynski (Kate Winslet). Por supuesto, no están ahí por casualidad, sino que son una clave o signo que seguir, al mismo tiempo que son una representación de su estado de ánimo y del estado de la relación. Eso es bastante evidente, en orden invertido, el escrito más arriba: el primero de descomposición, el segundo es una falta de intensidad del rojo, el tercero es la pasión, el cuarto la esperanza o el aprendizaje, según los cógidos de color universalmente aceptados.

Los pongo en orden invertido porque son el orden, más o menos, en que aparecen en la película, según le van borrando la memoria, cada vez más lejana, de Joel Barish (Jim Carrey). Tenemos una excepción en esta norma, una excepción tremendamente significativa, de la que hablaremos más tarde: se trata de la muy contradictoria secuencia de la biblioteca, en la que ella, a pesar de que están rompiendo (o a que no parece que vayan a estar juntos de nuevo) está teñida de rojo pasión…

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Hay más signos que seguir para orientarnos en la película: el accidente del coche de Joel a manos de una borrachina (a wino…) Clementine, quien se estrella contra una salida de incendios; la libreta/diario de dibujos pensamientos de Joel, que tiene páginas arrancadas (lo que entronca con la secuencia antes citada, ya veremos por qué); la estación de tren y playa de Montauk (sobre todo la estación, que es el punto de encuentro entre el pasado y el presente…); y, por supuesto, el poco agradecido personaje interpretado por un Elijah Wood brillante, el supuesto rival de Joel que logrará una reacción en cadena y nos aclarará un poco la línea temporal de paso.

Lugares en el tiempo

En este sublime relato de amor y de soledad, nada está diseñado o concebido sin haber reflexionado hondamente en ello. Por eso los lugares que visitaremos con la pareja se nos quedarán (al contrario que a ellos tras pasar por Lacuna Inc.) fijados en la memoria, y nos ayudarán, de paso, a no perdernos.

Son los siguientes: Montauk (tren, cafetería, playa y mansión solitaria), Lacuna Inc. (sala de borrado, despacho de Howard Mierzwiak -un excelente Tom Wilkinson-, y sala de espera con Mary -el mejor papel de Kirsten Dunst desde Interview with the vampire-), la casa de Clem, la casa de Joel, el lago, la casa del matrimonio amigo de Joel, la biblioteca en la que trabaja Clem, el restaurante chino, el mercadillo, la calle del desfile de los elefantes, la calle de Joel (que desemboca en otra con un cine al aire libre, perpendicular a otra donde ambos se separan para siempre), estación de tren, casa de la infancia de Joel (con un parque cercano donde juega con sus amigos), el bosque otoñal, casa de Howard Mierzwiak (sólo su dormitorio), y la estación de tren de Rockville (donde Joel coge el tren para ir a trabajar).

En el siguiente capítulo intentaremos, solamente, introducirnos en la espesura de la historia de este film, ayudados por estos elementos.

Continúa en Eternal sunshine of the spotless mind III