Vaya duelos tenía Leone. Es verdad que tenía algo especial, porque varios minutos de tres personajes mirándose la jeta, pues como que no da para mucho en un director convencional. Sin embargo, el italiano estira la secuencia hasta hacerla insorpotable. Uno no sabe si está fascinado por la habilidad narrativa del director o porque constata que tiene unos redaños impresionantes filmando cosas así.