Ahora que el grueso de sus filmografías (parece poco probable que en un futuro vuelvan a hacer algo tan importante como lo que ya han hecho) está detrás y no delante, podemos asegurar que Scorsese y Coppola, sin sus actores fetiche siguen siendo ellos, pero que De Niro y Pacino, sin estos dos grandes directores…no.

Ni Robert De Niro, uno de los actores más famosos del mundo, ni Pacino, que no se le queda atrás, son la mitad de sí mismos sin la sombra de sus directores detrás. Y eso que ambos siempre han demostrado su talento alejados de sus amigos, pero nunca han sido tan dueños de él como en las tres de Coppola ni en las ocho de Scorsese.

capeps08.jpg

5746_0081.jpg

Pacino tiene títulos donde da rienda suelta a su capacidad de soltar una energía ilimitada: Tarde de perros (donde demuestra una fisicidad inigualable), Sérpico (en su línea de personajes melancólicos), Scarface (más visceral imposible), o Heat (un policía cercano a la psicosis). Pero ninguno de ellos, por muy impresionante que resulte, se acerca siquiera a la complejidad, la oscuridad y la grandeza de su Michael Corleone, uno de esos papeles que sólo Dios (también llamado FFC) concede, y muy de cuando en cuando.

De Niro, cuya carrera ha declinado muchísimo desde 1995…última colaboración con Scorsese en la sublime Casino, ha trabajado con mejores directores que Pacino. The deer hunter (un lírico y atormentado personaje) da fe de su elegancia como actor, y Novecento (siempre su maravillosa primera parte, no la absurda segunda), de su versatilidad. Pero da qué pensar si no hubiera conocido nunca a Scorsese, con el que ha colaborado en ocho importantes películas (una de ellas le dio el Oscar a actor protagonista…el otro actor, a secundario, en otro papel que sólo Dios concede).

Ésto viene a confirmar que la vida de actor no es tan de rositas como la gente se piensa, y sin un gran director, no importa lo buen actor que se sea.

Agur!