La segunda parte de la carrera de Kubrick es muy inferior a la primera, tal como señalábamos ayer, pero es la que le da, sorprendentemente, estatus de genio, de monstruo intocable, de culto absoluto. Vamos a repasarla:

2001: A space odyssey - pedante, incomprensible, gélida adaptación del homónimo de Arthur C. Clarke, primorosamente filmada, con secuencias musicales como la del mono con el esqueleto o la danza de las naves. No es cine, es más bien música, pero aburre considerablemente, y el final es una paja mental envuelta en trippis.

A clockwork orange - No basta con poner a Beethoven, con realizar fastuosos planos secuencia con objetivos ojo de pez, y con impresionar con violencia estilizada, para narrar una historia moral y humana. Sonrojante adaptación homónima de la buena novela de Anthony Burguess, con la que Kubrick esperaba ser recibido como un visionario. Gran éxito de taquilla, auspiciado por su polémica.

Barry Lyndon - Quizá ésta sea mi preferida de las seis que forman su segunda etapa. La primera parte es brillante (la segunda bastante peor), y aunque se hace larga y aburre, tal como dice Scorsese, sus defectos no evitan que sea un ejemplo genial del cine llevado a la máxima expresión artística, quizá por su exquisita ambientación, y algunas secuencias de gran lirismo.

The shining - Mediocre adaptación de la novela de Stephen King, que quien la haya leído estará de acuerdo conmigo en que daba para algo mucho más complejo y menos esquemático que este film basado en el susto fácil, que resulta tan poco creíble y tan exagerado. Sin embargo, algo de miedo sí queda. Gran éxito de taquilla, que complació a Kubrick, pues había desdeñado hacer The exorcist (exitazo de aquel año que debio dolerle en el orgullo).

Full metal jacket - Brillante e inspirada película, muy kubrickiana realmente, aunque nuevamente gélida y carente de emoción. Kubrick demuestra su maestría narrativa desde el principio hasta el final, pero a la historia le falta más trasfondo moral, buscado en la historia final de la francotiradora, y su discurso final resulta contradictorio y confuso. Una gran obra de dirección, pero no es una gran obra en sí misma, más bien un vehículo para el lucimiento de Kubrick. Sin embargo, de lo mejor suyo en mucho tiempo.

Eyes wide shut - Paradójico último film del gran director. Primeros 30 minutos magistrales, llenos de una cierta ambigüedad moral, que prometían un film oscuro y complejo…que se desinfla como un globo henchido de nada. Imposible la identificación con el personaje de Tom Cruise, imposible la excitación erótica en la extraña secuencia de la mansión, imposible creerse el giro final del sacrificio de la chica, imposible entrar después en la investigación de su muerte…Maravillosa, alucinante, hermosa Nicole Kidman, lo mejor de la película con diferencia.

Seguro que muchos tenéis vuestra propia opinión al respecto sobre esta curiosa carrera. No os cortéis.