How happy is the blameless vessle’s lot! / The world forgetting, by the world forgot / Eternal sunshine of the spotless mind! / Each pray’r accepted, and each wish resign’d - Mary Svevo

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No es coincidencia que las palabras de Mary Svevo (Kirsten Dunst) - ves un bebé y es tan puro, tan libre y tan limpio, y los adultos están hechos un lío de tristeza y fobias… - casi preceda el cambio en el curso de la historia, la rebelación contra el borrado de memoria. Clem se va con su nuevo novio Patrick, quien le regala el collar que compró Joel para ella, al lago helado donde todo empezó (o volvió a empezar…….) y ella se despertará en el lago del borrado en que vivía. Por supuesto, eso no lo vemos, vemos el despertar de él. Lo de ella lo hablaremos luego.

Genial giro narrativo Porque nos habíamos quedado con la cortina. El recuerdo inmediatamente posterior a borrar es el que comparten ambos bajo la cortina que se han puesto encima a modo de manta (una cortina pocos minutos antes colgada). Es una bellísima secuencia: Clem le cuenta a Joel cómo se sentía de fea y de sola cuando era niña. Quizá el último recuerdo bonito de verdad que comparten. Por eso quizá cambia de opinión: no quiere que desaparezca. Primero quiere al menos guardarse ese recuerdo, pero luego quiere parar el proceso de borrado.

Luz de linterna debajo de las mantas, con Joel reptando, luz de linterna o foco en el lago, con Joel buscando a Clem (perfecta simbolización de una memoria oscurecida y de la búsqueda de un objeto preciado dentro de ella…realmente es una parábola de primer orden), luz de linterna en la estaciónd de tren. Huyen, Joel llega al despacho (imaginario) de Mierzwiak, todo iluminado con luz de linterna. ¿Por qué luz de linterna? Qué extraño, ¿no? Ya veremos por qué.

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Todo termina en el recuerdo en el que Clem aún conserva el pelo rojo, en la escapada otoñal al bosque (donde abrirá los ojos al sueño y podrá abrirlos en el mundo real…¿acaso no hemos hecho todos alguna vez?). Intentará depertarse. Le pide ayuda a Clem, ella le aconseja que se vaya a recuerdos donde no le puedan encontrar. Eso hace. Huye a la infancia, a los recuerdos más escondidos, quizá más humillantes. Rozamos la hora de película.

Estructura

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Mucho se ha hablado del guión y del guionista de este film genial. Y estoy de acuerdo en todo, por supuesto, en que es un guionista fantástico. Pero generalmente se le atribuye el mérito de Eternal sunshine a él, sólo a él, lo cual me parece tremendamente injusto, pero bueno. Sí es cierta la precisión de su escritura. Tópicos fuera en casi todo, o en todo, pero tenemos el primer giro (borrado de memoria) a la media hora, y el segundo giro (rebelación al borrado) a la hora.

Pero la estructura, la elaboración de las secuencias, no es nada si un director mediocre, o incluso inteligente y nada más, se hubiera hecho con este guión. Prueba de ello es la secuencia en la que Joel huye a sus recuerdos de infancia (el tan copiado truco de la lluvia en interior) y vemos un día cuando era niño, lloviendo, la bici empapada, charcos de barro, el niño Joel lamiendo el agua de lluvia.

¡Qué representación tan verdadera! Eso, exactamente eso, es la niñez. Y con qué sencillez lo muestran. Es una escena a la vez melancólica (la soledad del niño) y vital (la diversión ante cualquier cosa en la infancia). Nada de todo esto estaba en el guión. Aquí comienza una nueva parte, algo más humorística, con detalles de la infancia de Joel, que mezcla también momentos humillantes de esa época de su vida.

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Clem, para que el niño Joel (el único momento en que Jim Carrey se acerca más a su registro habitual) deje de llorar, le enseña la entrepierna. En el mundo real, Stan le mira la entrepierna a la recién conquistada Mary. El proceso de borrado se detiene. Entramos en el bloque más trascendental del film.

Continúa en Eternal sunshine of the spotless mind V