Ahora que están de actualidad, gracias a la presentación de su No country for old men en el Festival Internacional de cine de Cannes, me viene a la cabeza cierta historia absolutamente bizarra, una de sus pocas que no acudió a Cannes, sobre bolos, pornografía, secuestros, sustancias lisérgicas y música setentera. Desde este punto, los Coen bajaron un poco, la verdad:






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