El autor

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La obra inglesa más leída en todo el mundo, después como es lógico de la de Shakespeare, es este relato de horror y aventuras escrito por el irlandés afincado en Londres Bram Stoker. Graduado en matemáticas y ciencias, Stoker fue gerente del teato Lyceum de Londres y supervisor de montajes teatrales de gran éxito en el mismo, como Hamlet, Macbeth y un grandioso Fausto, todas ellas interpretadas por una de las referencias culturales londinenses de la época, el actor Henry Irving, del que era secretario personal.

Irving era un auténtico déspota, que vampirizó a Stoker durante décadas antes de morir. De hecho, cuando esto finalmente acaeció (en 1905), Irving no le dejó nada a Stoker, a pesar de haber amasado una enorme fortuna. Mucho antes, en 1890, Stoker disfrutó de unas merecidas vacaciones en Whitby, cerca de Yorkshire, donde comenzó a darle forma a su gran proyecto: una novela sobre un rey vampiro que dejaría al resto de historias sobre el mito a la altura del betún (y de hecho lo hizo...).

Stoker era un hombre muy culto y políglota, que amaba el teatro, la literatura, que conocía a fondo las leyes, los métodos de documentación histórica...De niño, una enfermedad de la sangre le postró en la cama durante meses, mientras su madre le instruía con numerosas historias de fantasmas y castillos encantados. De anciano, murió de otra enfermedad sanguínea (sífilis), que contrajo probablemente, en antros de París en compañía del abyecto Irving...

La obra

Dos años más tarde de la invención del cine, Stoker publicaría su obra magna, de la que obtendría modestos royalties hasta su muerte, en 1912. Sólo tendría lugar una representación de su adaptación teatral en el Lyceum Theatre, aunque las reseñas fueron generalmente muy positivas tanto del original literario como del montaje teatral.

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Se ha dicho mucho, sobre todo desde la aparición del film de Coppola, que Stoker se inspiró en la vida de una figura histórica real: la del príncipe Vlad III de Valaquia, conocido como Vlad Tepes (el Empalador). Esto es un tanto inexacto. En aquella época, hace más de un siglo, se conocía poco de la vida de Tepes, y Stoker ya había pensado en una gran figura vampírica (al que él iba a llamar, un tanto ingenuamente, conde Wampyr) antes de que cayese en sus manos un volumen interesantísimo escrito por un cónsul británico en Bucarest y titulado An account of the principalities of Wallachia and Moldavia.

En este libro encontró un nombre sonoro e imponente (Drácula) y elementos atmosféricos importantes, como la Transilvania medieval que él iba a utilizar en el lugar de la originaria Estiria...Nada sobre Vlad Tepes, salvo elementos muy poco significativos para la trama y el personaje, iban a aparecer en la novela. De hecho, el conde le habla a Harker sobre sus antepasados y en uno cercano a él se puede reconocer a Vlad III, del que parece ser su sucesor...Pero lo importante es que se apropio de fórmulas efectivas para una novela muy visual, con elementos de puesta en escena teatrales y con golpes de efecto tremendamente cinematográficos, como la aparición y desaparición de las tres concubinas del conde, o el descubrimiento de Lucy en el cementerio gracias a la luz lunar...Narró con imágenes sugeridas en palabras en un entorno cercano a la historia real.

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Hay pasajes en esta novela poco ambiguos (como algunos han señalado) más bien, por el contrario, tremendamente explícitos en cuanto a sexo y violencia. De hecho, sorprenden su salvajismo y su voluptuosidad: "...la chica rubia se arrodilló y se reclinó sobre mí, recreándose a sus anchas. Actuaba con una deliberada voluptuosidad que resultaba a la vez excitante y repulsiva, y al arquear el cuello realmente se relamió los labios, como un animal, hasta que pude ver a la luz de la luna los destellos de su saliva brillando sobre los labios escarlatas y la lengua roja, mientras relamía los blancos dientes afilados...". En general, es una obra hija de su tiempo, pero absolutamente moderna, donde los hombres valientes enamorados de damas virginales han de hacer acopio de todos los adelantos técnicos y científicos para vencer a la criatura. Victoriana y tecnológica a un tiempo, no es de extrañar sus numerosas adaptaciones (muchas de ellas, como veremos, absolutamente brillantes) al cine y al teatro, así como la permanencia de su protagonista entre los iconos culturales más importantes de los últimos siglos.

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Continúa en Bram Stoker Dracula - El personaje en el cine