No es Alexander un film que goce de mucho prestigio. Además, su taquilla norteamericana (apenas 30 millones de dólares) resultó nefasta (no así la europea, con más de 133 millones). La crítica norteamericana, y gran parte de la europea, la ataco despiadadamente, aduciendo aburrimiento, torpeza histórica, un cásting terrible, relaciones homosexuales fuera de lugar…
No todo el mundo respondió igual. Hubo analistas y aficionados en Europa que la comprendieron mejor. Stone no hizo una película histórica al uso. Se alejó de los tópicos y fue muy valiente a la hora de llevar a cabo este grandioso proyecto…

En 2004 Stone cumplió un deseo largamente anhelado, llevar a la pantalla la vida de uno de sus héroes, Alejandro Magno. Para ello estudió (y desde muy joven) la vida de Alejandro y, a la hora de escribir el guión, contactó con el asesor histórico Robin Lane Fox, profesor del New College de Oxford, quien le ayudó a comprender mejor la época y las motivaciones de los personajes que iba a intentar dar vida. Junto con el diseñador de producción Jan Roelfs recorrió cuatro continentes en la búsqueda de ambientes y localizaciones (finalmente, fueron Marruecos y Tailandia los lugares elegidos, así como los estudios Shepperton y Pinewood de Londres para los decorados en interiores). Con el excelente Rodrigo Prieto como director de fotografía, y más de 150 millones de dólares de presupuesto, daba inicio un rodaje que se alargaría poco más de tres meses en su fotografía principal.
Αλέξανδρος (Aléxandros)
Alejandro vivió 32 intensos años, y está considerado el genio militar más grande de la historia: conquistó el 85 % del mundo conocido por entonces (y que él se encargó de ensanchar, podéis consultar este mapa con las conquistas de Alejandro). Tal como podéis comprobar en la Wikipedia se le conoce como Eskandar-e Maqduni (Alejandro de Macedonia) en persa, Dhul-Qarnayn (el de los dos cuernos) en las tradiciones del Medio Oriente , al-Iskandar al-Kabeer en árabe, Sikandar-e-azam en Urdu e Hindi, Skandar en Pashto, Alexander Mokdon en Hebreo, y Tre-Qarnayia en Arameo (el de los dos cuernos).

En su juventud estudió con Leónidas y Aristóteles (éste segundo influiría, positiva y negativamente, en su pensamiento y acciones futuras). Tiene su primera batalla a los 16, contra los tribalos y los ilirios, a los que expulsa, y es considerado rey de toda Grecia a los 18, cuando en la batalla de Queronea destroza a los griegos con su ejército macedonio. En los años sucesivos, su casi edípica relación con su madre Olimpia y su padre Filippo, y sus amistades con Clito y Hefestión marcarán su vida.
Trasladar una vida tan vasta, pese a su brevedad, con garantías a la gran pantalla, requería de un coraje con el que no han contado, finalmente, directores tan mediocres y sobrevalorados como Baz Luhrmann, que anunciaba, paralelamente a este proyecto, su intención de llevar a cabo su propio Alexander (con DiCaprio de protagonista). En 1956 el gran Robert Rossen había hecho un Alexander the great irregular pero interesante. Faltaba, quizá, una aproximación más moderna al mito, menos estandarizada y menos hollywoodiense. Así, un realizador con dos c… y fuera de Hollywood (excepto en distribución y márketing) iba a acometer con la idea.
Ver Alexander: deconstrucción y poética del mito
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