Lo que un director corriente, e incluso, posiblemente, un director con momentos brillantes, hubieran hecho sería una aproximación a un mito desde la óptica actual. Pongamos por caso Gladiator. Es un film vistoso y trepidante, con un personaje central absolutamente intachable: Máximo Décimo Meridio es el mejor general, el mejor esposo, a la hora de vengarse es el más audaz y el mejor guerrero, y enamora incluso a la hermana del futuro Cesar, hija de Marco Aurelio, un genio que le idolatraba (no lo cuenta, pero seguro que Lucilla alucinaba con él en la cama…). Es cierto que hubo una rebelión contra Cómodo por un esclavo que era gladiador y se enfrentó a él. No creo que en lo demás haya nada histórico (y a nadie le importa, aquí es lícito).

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Pero la historia de Alejandro III de Macedonia está mucho más documentada, y lo que Stone iba a luchar por conseguir era profundizar en el mito. Humanizarle, digamos. Algo bastante difícil.

Deconstruir para dejar en su justo lugar

Imaginemos que el mediocre Baz Luhrmann (o cualquier otro directorcillo) se hubiera planteado esta historia: simplemente hubieran cantado los enormes logros vitales del mito, quizá algún defectillo. Lo que Stone propone es mucho más complejo. Paso a paso, vamos a ver donde está el hombre de verdad, si es que lo había. Tal como dice Anthony Hopkins (un melancólico Ptolomeo, iniciador de la dinastía ptolemaica en Egipto) en el bello prólogo que tiene lugar en Alejandría: unos dicen que era un gran hombre, otros que era un tirano, etc, etc…Él, que le conoció un poco (no en vano luchó a su lado más de diez años) va a contar lo que sabe a su entregado escribano.

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La voz en off de Ptolomeo va a marcar el tono inicial de las memorias de Alejandro, que comienzan en Pella y terminan en Persia, a su muerte. Hopkins hace una labor encomiable (pese al poco tiempo que sale), es un actor brillante: su tono es admirado pero ambiguo, su voz se estremece con hazañas o se asquea con actitudes poco tolerables para él. Quizá se siente incapaz de abarcar no ya la compleja personalidad de Alejandro con su relato, sino cualquier intento de explicar algunas de sus decisiones más extrañas.

Farrell como Alejandro

Desde el mismo momento en que se supo que Farrell interpretaría al mito, la escasa confianza de los aficionados se puso de manifiesto con la idea. Y cuando se estrenó la película, el rechazo fue total hacia él. Nadie se lo creyó como Alejandro, y en EEUU las críticas contra él fueron denigrantes (por decir algo suave). A mí me parece que Farrell es un actor de gran intensidad y de gran emoción en los ojos, y que interpreta su papel de Alejandro con una energía muy poderosa y con mucha valentía.

Nó sólo tiene un gran parecido (a lo que ayuda la caracterización, naturalmente) con Alejandro, sino que tiene capacidad para mostrar a un Alejandro astuto y caprichoso a la vez, bondadoso y cruel, misterioso y carnal…No es quizá el Alejandro que algunos esperaban encontrar (supongo que una versión más al estilo general romano o conquistador divino) pero esa es la apuesta de Stone.

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En cuanto a la homosexualidad manifiesta en su relación con Hefestión, pues qué voy a decir. Algunos adujeron que por eso en Estados Unidos la habían vapuleado, y otros dijeron que era la clave de su fracaso comercial, pero no estoy tan seguro. Simplemente no le dieron ninguna oportunidad, y, como ya hemos dicho, no es un blockbuster al uso, de modo que tampoco había una campaña de marketing que pudiera ayudarla (recuerdo a Chris Rock en los Oscar avirtiendo que Alejandro no era Gladiator…). En aquella época pre-cristiana, la homosexualidad no era considerada nada extraordinario. Simplemente se sentía devoción hacia la belleza física, y la amistad entre dos hombres (lean a Marco Aurelio o a Aristóteles) se consideraba el hecho más hermoso de la naturaleza…

Es más, se atacó a todo el casting, y eso que yo pienso que gente como Val Kilmer o Jared Leto, que no suelen emocionarme mucho, hacen aquí un gran trabajo. Todo un reparto muy bien engarzado que iba a sostener una superproducción muy compleja en cuanto a fotografía y ambientes…

Ver Alexander: Batallas macedónicas y viajes al fin del mundo