El doblaje

Y esto entendido desde varios sentidos.

1º - El hecho de que España sea de esos pocos países en que se doblan las películas extranjeras (sobre todo las estadounidenses). Yo soy de la opinión de que debería prohibirse el doblaje, simple y llanamente. ¿Que mucha gente se quedaría sin trabajo? Lo siento mucho. Otra mucha gente se encuentra en peores circunstancias cuando la industria en la que trabaja está en malas condiciones por el hecho de no poder competir con los yanquis en igualdad de condiciones. Esto obligaría a varias cosas: a que la gente que no quiera ver películas en otros idiomas pero quiera ver cine…vea películas en castellano, a que la gente que aún así vaya a verlas sin conocer el idioma…aprenda idiomas, a que la gente de una maldita vez se acostumbre a ver películas en versión original…que es como tienen que verse…¡Pero si todo son ventajas!

2º - El hecho de que nos doblamos a nosotros mismos….pero mal. No sé si debido a que lo hacemos desde hace no mucho o a cualquier otro factor, pero el porcentaje de películas dobladas no es el deseado. Muchas son en sonido directo. Y cuando se doblan, muchas no se doblan correctamente (me estoy acordando de Gal, y de su personaje del periodista). En EEUU se doblan todas las películas. Y se doblan los diálogos, el sonido ambiente y todo lo demás. No por casualidad. Esto nos lleva al tercer sentido.

3º - El sonido en las películas españolas. Yo sé que hay excelentes profesionales, pero hay como una dejadez, o una falta de creatividad, o de presencia real de este departamento (que, para mí, es el 50 % del resultado de una película), o las tres cosas juntas. En los mejores casos no pasa del sonido de telefilm, y aunque esté cuidado, no se percibe en él un mundo sonoro rico y sugerente, como sucede con desastres como Salvador, Volver o Alatriste, las tres finalistas al Goya de este año (la ganadora, El laberinto del fauno, sí tiene un sonido muy trabajado…y un extenso grupo de profesionales trabajando en él).

Estando las cosas como están…aún quedan hablar de más cosas que no funcionan. De algunas más…