473719041_2b80e36a89_m.jpg

Como decía, 12 monos es algo más que un gran guión y un gran diseño. Sobre todo, para mí, son tres actores superdotados y uno de los cineastas más portentosos de la actualidad (por mucho que haga cosas como El barón Munchausen o Los hermanos Grimm…). Bruce Willis, Madeleine Stowe y Brad Pitt realizan tres de sus mejores trabajos (a veces pienso que los mejores). Willis, el año siguiente a Pulp Fiction, encarna a un antihéroe patético pero de gran fuerza interior, un recluso que ansía la libertad, y que se verá atrapado en un círculo temporal sin fin, pues de niño ve su muerte y en la muerte se ve de niño…Stowe está magnífica: su doctora es la que más se transforma, pasando de aséptica y descreída psicóloga a una “sanchopanza” aún más tarada que su paciente. Y Pitt hace de auténtico falso tarado, en un papel muy sorprendente y bastante más complejo y difícil de lo que muchos supieron ver.

Pero sigamos con laberintos temporales. H.G. Wells, uno de los popes del género, publicó en 1895 La máquina del tiempo, obra fundacional en estas cosas. Y en ella también se evitaban las paradojas temporales. La magnífica película que hizo Goerge Pal (aquí titulada El tiempo en sus manos) adaptaba muy fielmente la novela. Menos fiel fue la adaptación que el descendiente Simon Wells hizo cuarenta años más tarde.

Aunque no tan brillante como su predecesora, no es tampoco tan mala como todo el mundo se empeñó en su momento. The time machine es una digna película de aventuras que no aburre en ningún momento y que, a mi modo de ver, traslada perfectamente el sentimiento de la novela a las nuevas generaciones (que, tal vez ya después de obras maestras sobre el tema como los terminators, 12 monos y otras, pues no era demasiado impresionable por la misma historia, a parte de que la original pesaba mucho).

473732233_0f5f71aec7_m.jpg

Es interesante que el personaje interpretado por Guy Pearce sí intenta cambiar el pasado…sin conseguirlo. En el año 802.701 (¡siempre ese año!) se encontrará con un superdesarrollado humanoide que se lo explicará clarito: si cambia el pasado, el presente también se cambiará, y no construirá una máquina del tiempo para cambiar el pasado…etc. Sin embargo, aprendida la lección, al menos sí que intentará, con ayuda de la máquina, cambiar el futuro…Eso sí se puede hacer, no es una paradoja: si viajas desde el presente X al futuro Y, viendo lo malo que va a ser, y vuelves a X, puedes cambiarlo desde X y crear un futuro Z ¿Me explico no? Lo que no se puede hacer es al revés: desde el presente C no se puede viajar a A para cambiar C…tendríamos D o F, y no habría ningún presente C desde el que viajar, o incluso querer viajar…vaya lío.

Otras películas del subgénero de viajes temporales como Timecop son muy poco importantes (y eso que el dire no es malo, no lo hace mal), pero sí aportan ideas como que la misma persona en diferentes espacios temporales no pueden tocarse (lo que enlaza con lo de Back to the future de no poder mirar a tu yo futuro…). Uno de los films en los que mejor cerrado está el círculo temporal, salvando paradojas que se convierten en hechos del destino con una fuerza narrativa asombrosa, es, de nuevo, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, pero no es Sci-Fi.

Por lo demás, este subgénero viajero no tiene muchas cosas más realmente impresionantes que sean puramente Sci-Fi y que, por ello, tengan un tratamiento filosófico y dramático de peso. Pero sí que el tema del tiempo ha tenido otros puntos de tratamiento en la Sci-Fi. Pienso en la infravalorada por algunos, y realmente estupenda Minority report, sobre un relato de 1956 de Philip K. Dick: El informe de la minoría (que no conozco, desgraciadamente).

Ésta película, para mí, es de las pocas poquísimas que son puro Sci-Fi y que, además, se abren a un concepto de la aventura total sin perder fuerza dramática…

Ver (3)