Dentro de esta década prodigiosa que está firmando Alfonso Cuarón, la primera película que, como director, firmó fue esta auténtica joya.

La década precedente, en la que debutó, contiene sus tres primeros films, que son brillantes, frescos y sorprendentes los tres, pero que, también, pese a anunciar a un cineasta superdotado, adolecían de un exceso de autocomplacencia no siempre correspondida por una redondez estética. La más personal y emotiva fue La princesita, pero la más brillante y audaz fue Grandes esperanzas…Sin embargo, todas ellas arrastraban una cierta impersonalidad, un cierto déjà-vu, como que algo, finalmente, faltaba para hacerlas totalmente redondas.

Sin embargo, el mexicano, natural de Ciudad de México, afrontará una nueva etapa tras “la excesiva barroquización de sus películas” según sus propias palabras.

Su primera obra maestra

Puede que parezca que Y tu mamá también habla sobre el sexo…y lo hace, y a fondo. O que habla sobre la amistad…y lo hace, y a fondo. Pero en realidad Y tu mamá también es la primera película para México y por México de su autor. Es su primera película totalmente sin género y (aparentemente) sin un estilo amanerado, y es su primera película que es una obra maestra y en la que, por fin, todo el gran talento de su director explota de manera definitiva, libre y bella…

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Parece una comedia, a veces una comedia negra, desenfadada y vitalista en su desarrollo. Y a ello contribuyen esos dos personajes absolutamente maravillosos, entrañables y terriblemente humanos que forman García Bernal y Luna…Pero lo cierto es que el poso de melancolía, decadencia moral y sentimental, profunda tristeza que te deja esta película…es mucho mayor porque en un principio uno se cree en una comedia (sentimental y profunda, pero comedia) de carretera, y el gran acierto de este relato es que te engaña (noblemente) para que caigas en sus garras con mucha más contundencia, y su catarsis emocional sea mucho mayor.

El trío extraordinario de actores lo completa una Maribel Verdú en estado de gracia, absolutamente indescriptible en su humanidad y verdad, quien, siempre de tú a tú con sus colegas mexicanos forman una secuencia de rostros, réplicas, diálogos, descubrimientos, alegrías, amores y fraternidades tan rico, exacto y emocionante que hay que verlo, llorar y restregarse los ojos para creerlo…

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Filma Cuarón este fantasmagórico recorrido por la zona oscura de un país hermoso, terrible, contradictorio y herido con tanta luminosidad, tanta generosidad y tanto corazón que el espectador, de ese país o de cualquier otro, no puede sino estarle agradecido por este viaje exterior e interior, doloroso pero maravillloso, de la mano de tres personajes antipáticos pero auténticos y valientes.

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Cuarón: Harry Potter y el prisionero de Azkabán