Sigamos con el siguiente ciclo de Eastwood:
Su debut como director, que dio lugar a una cinta atípica y, hasta cierto punto, apasionante, abrió una nueva etapa en la que intentaría continuar con su carrera de realizador y, mientras pudiese, ya cuarentón, alargar su estatus de estrella, lo que le daría el poder suficiente para ser más libre como director…
Su segunda película como director, en 1973, es un avance de futuros logros, tempranero y falto de originalidad, pero tremendamente intenso y emocional: High plains drifter, titulado en España Infierno de cobardes. Un western casi surrealista y abstracto, rarísimo, pero valiente y estilizado…Antes, había protagonizado Joe Kidd, del legendario John Sturges, un film irregular de un clasicismo muy estimulante, pero pasado de moda. Y ese año también la segunda parte de Harry, que obtuvo otro gran éxito, a pesar de no ser dirigida por Don Siegel.
En 1974 no dirigió, sólo protagonizó un nuevo film, el debut en la dirección de Michael Cimino, la extraña y ciertamente bella Thunderbolt and Lighfoot, que en España se tituló Un botín de 500.000 dólares (!). 1975 sí trajó una nueva película como director, aunque sería una de las menos conocidas suyas en esa faceta, el drama The eiger sanction, film menor que anunciaría otros films menores futuros, pero más acertados visualmente que éste…

Sin tiempo para desanimarse, 1976 será un año mucho más provechoso para él. Firmará The outlaw Josey Wales, su primer western realmente sólido, personal y diferente (bebiendo no sólo de Leone y Siegel, también de Peckinpah), y la tercera película de Harry, bastante más divertida que la segunda, e igual de exitosa que todas…
En 1977 sólo realizará un trabajo como director, el mismo que como actor: The gauntlet, un film que es casi el cuarto Harry. Lleno de acción y con una tensión en verdad admirable, el éxito de esta su sexta película como director le ayudará a tomarse tres años sabáticos en esta disciplina y a volver a intentar ser la estrella actoral que era. Y lo consiguió, con la pésima pero divertida Every wich but loose, y la estupenda última película que hizo con Don Siegel (la quinta): Escape from Alcatraz, todo un éxito de taquilla. A sus casi 50 años, Eastwood demostraba que aún era un poderosísimo reclamo para la taquilla, mientras seguía mejorando como director.
Los años 80 comenzaron muy bien. Tres años después de su última película como director, vuelve a la silla con la muy interesante, y muy madura, Bronco Billy, en la que la melancolía y el sentido fatalista del autor empiezan a ser más que patentes. Ese mismo año, 1980, protagonizaría una mala película, que tampoco fue un gran éxito, la muy floja (por decir algo) Any wich way you can.

Imparable y trabajador como pocos, en 1982 estrenaría dos películas como director, la floja, aunque interesante en algunos aspectos, Firefox (una película de acción sobr un piloto de un caza que podía haber dado más de sí, y que, dado su mensaje anti ruso colaboró a considerar a Eastwood un reaccionario…) y la primera película notable dirigida por él y que cierra este segundo ciclo lleno de éxitos y trabajos como director muy desiguales: Honkytonk Man (en España titulada El aventurero de medianoche). Este brillante film, lleno de ironía y ternura, es también el depositario de uno de sus papeles dramáticos más memorables (y quizá el más grande encarnado por él hasta la fecha): el del músico tuberculoso y patético Red Stovall…marca de la casa.
Este periplo vital de diez años le lleva a una zona que precede la maestría. Si quieres conocerlo…
Ver: Clint Eastwood, 1983-1986: a las puertas de la leyenda
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