Hace una semana, poco más o menos, con motivo de una serie de anotaciones en Extracine, donde intentábamos hablar de los problemas de la industria española, mi deseo de que el doblaje dejara de existir fue recibido por algunos (no todos, otros fueron más mesurados) con una agresividad no por esperada menos pasmosa.

Se me reprochaba a mí, que fui el autor de tal idea, un deseo de querer alejar el arte o la cultura de los menos preparados, o de los menos exigentes. Defensores del cine doblado me atacaban con furia, como si yo, que no soy más que un editor de un blog, hubiese atentado contra el entretenimiento de mucha gente. Como si yo hubiera perpetrado poco menos que un crimen con mis ideas.

Nada más lejos de mis intenciones, evidentemente. Y el hecho de que muchos supuestos defensores del cine atacasen y despreciasen violentamente mis ideas lo que consigue es que crea más firmemente en ellas: Hay que hacer desaparecer el doblaje en España y en muchos otros países, el cine no es como la literatura, que ha de ser traducida a otros idiomas, o como el teatro, donde los diálogos no pueden ser subtitulados; el cine puede y debe y tiene que ser con su sonido original, que para eso lo elaboraron sus creadores. Me hace mucha gracia la cantidad de gente que me hubiese trincado y me hubiese puesto morado a sopapos, la cantidad de peña que me hubiese corrido a gorrazos, todos ellos muy ofendidos. Sospecho que los actores de otros países que no son el mío si pudieran evitarían que sus diálogos, que ellos tanto esfuerzo han invertido en dejarlos perfectos, fueran doblados por otros actores y nunca disfrutados por millones de personas que no tienen interés en oir la suave voz de Isabelle Huppert en La pianista o la ronca y fascinante voz de Paul Newman en Camino a Perdición.

Pero no pueden, claro está. El mercado manda por encima de la expresión artística, o como se llame eso…Yo, con el paso de los años, he ido apreciando mucho más el trabajo de unos buenos actores en una película (hasta el punto de que empieza a ser lo que más disfruto y, por supuesto, lo que más me emociona: no me va a emocionar una bomba cayendo sobre un portaaviones en Pearl Harbor, aunque conozco a gente que sí…). Soy incapaz, por principios, de ver El silencio de los corderos doblada. Me parece un insulto a la gente que la hizo. Y quiero, necesito, oír a Hannibal Lecter, al actorazo que le da vida de forma escalofriante. ¿Que estará bien doblada? Supongo, creo que con 12 años la vi doblada y me gustó mucho, pero ahora, con 27, no lo recuerdo. Se me ha quedado grabada la voz de sus protagonistas originales, no la del profesional español que superpuso su voz…

¿Que no a todo el mundo le apetece hacer lo mismo que yo? ¡Ya lo sé, diantres! Pero no deja de parecerme penoso. Confieso que antes, cuando era un adolescente con ínfulas de intelectual y cultureta, me encantaba dármelas de guay e ir a los cines de V.O., en plan snob. Ahora no. Ahora lo considero fundamental para conocer la obra de, pfff, yo qué sé, Roman Polanski, Ingmar Bergman, Andrei Tarkovski, ¡quien sea! La lengua en que hicieron sus films, es parte de sus films, por mucho que a veces me cueste seguirles.

¿Que la gente no quiere ver V.O, que tienen derecho al doblaje? Eso es muy discutible, por no decir que es la mayor estupidez que le ocurre al cine actual. ¿Qué ocurrió con La pasión de Cristo? ¿Acaso a alguien le importó su V.O? No creo. La película es una porquería (sé que mucha gente no opina como yo), pero a la gente le importó poco tener que leer. Qué cosa más curiosa. Cuando saben que el morbo por ver lo que te van a mostrar supera el esfuerzo de leer o de lo que sea, a la gente le da igual. Le da igual. Espera, que lo repito, ejem, ejem…LE DA IGUAL.

Todos esos que defienden a muerte el doblaje, y no quieren ni pensar en la posiblidad de restringirlo (¡ni mucho menos eliminarlo!) no quieren que nadie les ague el fin de semana y la diversión de ir al cine. Como si el cine se hubiese concebido para que una masa sin exigencia se distraiga los fines de semana de sus problemas. Allá ellos. Todos esos no viven en EEUU, donde el doblaje no existe, o en otros paises donde está restringidísimo, y el cine patrio tiene oportunidades de desarrollarse…

Agur!