Sid Loomis: Eres una estrella porque eres grande…y eres una gran estrella. Pero deja que te diga algo, Helen. En el último par de años has sido más conocida como adúltera y alcohólica. Y lo digo con todo respeto.

Helen: Mira, lleva sin beber nada desde el día de año nuevo.

Sid Loomis: Estarás hablando del año nuevo chino…

Helen: Naturalmente. A pesar de eso siguen siendo dos días. ¡Sid! ¿Tienes idea de lo que eso significa para mí?


cartel

Nick: Abre tu regalo.

Olive: Ábrelo tú, ¿no ves que estoy vistiéndome?

Nick: Aquí lo tienes.

Olive: ¿Qué es eso?

Nick: Perlas, ¿que demonios piensas que pueden ser?

Olive: Las perlas son blancas.

Nick: Éstas son negras.

Olive: Oh, no me des eso, jamás había oído hablar de perlas negras…

Nick: Sólo porque nunca hayas oído hablar de ellas no significa que no existan…

Olive: ¿Qué crees que soy, alguna idiota? ¡Son perlas negras, por todos los cielos! ¡Probablemente provienen de perlas defectuosas!


Helen: Dos Martinis, camarero.

David Shayne: ¿Cómo sabes lo que bebo?

Helen: Camarero, que sean tres.


Helen: Estás al borde de la grandeza. El mundo se abrirá a tí como una ostra. No…no como una ostra. El mundo se abrirá a tí como una enorme vagina…


Julian Marx: …Olive. Esa dama no tiene una neurona en su cuerpo. No creo que su espina dorsal siquiera roce su cerebro.


Sheldon Flender: Nunca me han producido una obra. Y he escrito una por año en los últimos veinte.

David Shayne: Claro, eso es porque eres un genio. La prueba de ello es que tanto la gente común como los intelectuales encuentran tu trabajo profundamente incoherente. Porque eres un genio.


David Shayne: Tu gusto es exquisito.

Helen: Mi gusto es soberbio. Mis ojos son exquisitos.


Sid Loomis: ¿A qué ex-marido tuyo te refieres?

Helen: Oh, ¡no lo sé! Aquel con un mostacho…


Helen: Sigo siendo una estrella: aún no interpreto a zorras ni a vírgenes…